Schuster en una imagen de su último entrenamiento en el Real Madrid / EFE
Publicado Martes, 09-12-08 a las 12:52
Las voces las pusieron anoche Ramón Calderón y Bernd Schuster. Dos epicentros diferentes de la derrota. Antes del partido, el presidente atendió a Canal + para dejar su reflexión sobre la Asamblea: «He tenido que aguantar el acoso de los de siempre. He aguantado estoicamente gritos como ladrón, sinvergüenza, chorizo... Es la misma gente de siempre que quiere volver a la presidencia del Madrid...No me van a ganar por esa vía. Son tan cobardes que no se atreven a presentar una moción de censura, los cobardes se escudan en las masas».
Calderón anuncia resistencia
«Esta no es la vía, no me marcharé como hizo aquel presidente que abandonó al club en plena temporada. No tengo dudas de que estaban controlados, hay mensajes que lo demuestran. Hablan de grupos que trataban de boicotear. He aguantado porque era lo que tocaba, pero me da tristeza». Un argumento sin el mazazo de la derrota frente al Sevilla.
El otro personaje era el entrenador. El alemán no gana para disgustos entre la nómina de los lesionados, las decisiones de los colegiados y la falta de cabeza de algunos de sus jugadores, como Robben que se ganó la expulsión con una absurda protesta. Y fue sincero ante los medios al abordar el presente y el futuro. «Nos complicamos la vida demasiado para ganar un partido. En la primera parte se puede hablar de cuatro remates del rival y de tres goles. No es un problema táctico. Los dos primeros vienen de dos centros y de falta de marcaje. Son cosas que nos hacen mucho daño».
Sacó la cara por sus jugadores: «Hemos hecho cosas malas y otras muy buenas. ¿Mala suerte? La suerte hay que buscarla. No me resigno porque los jugadores lo están dando todo. Hace falta cambiar. Necesitamos un golpe de efecto. Sería importante". Y sobre lo que se le avecina el próximo sábado dijo que «es imposible ganar ahora en el Camp Nou. Es el año del Barcelona y está arrasando. Tal y como están vamos a intentar hacer un gran papel».
En esta ocasión se olvidó de las decisiones del colegiado y sobre las bajas ante el Barcelona no quiso hurgar. Fue alemán, alemán.




