
Sábado, 06-12-08
PARA quien no conozca qué es el «proceso de Bolonia» del que durante las últimas semanas se está hablando tanto, hay que decir que supone un proceso de convergencia entre los países miembros de la Unión Europea en el ámbito de la educación universitaria.
Las titulaciones de diplomado, estudios de tres años, y de licenciados, cinco o seis años, desaparecerán en el año 2010 para convertirse en titulaciones de grado, que serán de cuatro años. Los postgrado serán los master oficiales que serán impartidos por las Universidades, aunque algunas ya los hacen. Los doctorados serán el último ciclo académico como ocurre en la actualidad.
La movilidad entre los estudiantes en Europa, conocidos como los programas Erasmus, fue una de las motivaciones para que hace casi diez años se pensara en formar un sistema educativo europeo común que permitiera que el intercambio de universitarios fuera más fácil.
Cada día vivimos en un mundo más globalizado; la liberalización de los mercados, las nuevas tecnologías, el bajo coste del transporte aéreo, el inglés y otros factores hacen que los países estén más cerca y los flujos de personas y de información sean mayores que nunca.
Como toda cosa nueva, Bolonia tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Pero creo que en líneas generales es bueno porque el nuevo sistema valorará el esfuerzo y sacrificio diario de los estudiantes.
Las clases serán más prácticas y el alumno estará más familiarizado con el mundo de la empresa puesto que se integrarán en las Universidades, lo que permitirá un mejor grado de empleabilidad del estudiante.
La parte mas negativa de este proceso es la precipitación en su puesta en marcha, ya que a falta de poco más de un año es cuando se están haciendo todos los cambios cuando se podría haber hecho de forma paulatina.
El denominado proceso de Bolonia permitirá tener a personas mejor formadas y más preparadas para un mundo cada día más competitivo.
Director general
de Juventud.
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