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Sábado, 06-12-08
Olvidados los no tan lejanos tiempos de bonanza, la recesión económica amenaza con cargarse todo. Se agrieta el deporte con la crisis y hasta la Fórmula 1, un circo de vanidades en donde se paga por respirar, siente el azote insoportable de la falta de dinero. Aparcó sus coches en plena temporada la modesta escudería Super Aguri y un gigante como Honda se frena en seco para anunciar que lo deja, que se borra de la campaña 2009 ante los graves problemas económicos.
Tiembla la Fórmula 1 con la decisión de Honda, incapaz ante la coyuntura actual. «La Fórmula 1 no está en mayor crisis que cualquier otra empresa del mundo, pero es un toque de atención», admitió el patrón Bernie Ecclestone. «Es una decisión difícil que se ha tomado porque las condiciones del entorno de la industria automovilística normal se están deteriorando rápidamente a causa de los problemas en Estados Unidos, la profunda crisis crediticia y la repentina bajada de las economías mundiales», desveló Takeo Fukui, presidente y director ejecutivo de la marca japonesa. Su presente, según Max Mosley, es el futuro del resto: «Ahora mismo es difícil imaginar que otros equipos puedan subsistir a menos que no realicemos una sustancial reducción de los costes», recordó Mosley, quien vaticina un «efecto dominó» y mantiene firme su apuesta por un motor único.
Sólo desde la austeridad se entiende la supervivencia de la parrilla. Honda, al igual que Toyota, está considerado como uno de los equipos más despilfarradores del tinglado, casi equiparables en sus gastos a los de Ferrari o McLaren. Un grifo abierto del que caen millones de dólares, euros o yenes con unos resultados deportivos ridículos -noveno en el Mundial de constructores con Jenson Button (3 puntos) y Rubens Barrichello (11) errando domingo sí, domingo también-, aunque Ross Brawn, eminencia en la Fórmula 1 y jefe de la escudería nipona, se lamenta por lo esperanzador que era el mañana: «Es una tragedia porque podríamos haber tenido un coche ganador de carreras», sollozó.
A Honda le condena el drástico retroceso de las ventas de automóviles, motivo por el que tiene previsto despedir a casi 800 trabajadores antes de final de año y por el que está ofreciendo planes de jubilación anticipada a los 4.800 trabajadores de la planta británica de Swindo, en Wiltshire. La Fórmula 1, competición en la que entró en 1964, le costaba a la marca unos 430 millones de euros por temporada. «Debemos proteger las actividades principales y garantizarlas a la largo plazo», señaló Fukui.
Tres compañías interesadas
Con la renuncia de Honda, se quedan sin volante Rubens Barrichello -su futuro era incierto e incluso podría poner punto y final a su carrera- y Jenson Button. «Es una verdadera vergüenza y me siento profundamente apenado por Jenson», se disculpó el presidente de la compañía. Además, Bruno Senna y Lucas di Grassi, candidatos a relevar a Barrichello, se quedan a la espera de cualquier movimiento en el mercado. Tanto Ross Brawn como al director ejecutivo de Honda Racing, Nick Fry, luchan por salvar al equipo y se rumorea que el primero, ideólogo de Ferrari cuando Michael Schumacher ganó sus siete títulos, habría sondeado al conjunto italiano para obtener motores para la próxima temporada. «Tres personas serias nos han contactado, así que aún esperamos poder estar presentes en Melbourne el próximo 29 de marzo», suspiró Fry.
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