Rouco confirma para el 28 de diciembre en Madrid el encuentro de la familia cristiana
Casi un año después de aquella multitudinaria fiesta de la fe que congregó en la plaza de Colón a cerca de dos millones de españoles, el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco Varela, confirmó ayer -como adelantó ABC-que Madrid volverá a ser el próximo domingo 28 de diciembre la capital de la familia cristiana.
El cardenal está dispuesto a repetir aquel éxito, sobre todo en momentos en que la institución familiar se ve amenazada por la grave crisis económica, la ausencia de verdaderas políticas públicas de apoyo a la familia, la anunciada reforma de la ley del aborto -a pesar de la cifra abrumadora de 112.000 interrupciones voluntarias del embarazo en 2007- y la puesta en marcha de leyes como la del matrimonio homosexual.
Prioridad para la Iglesia
La defensa de la familia se ha convertido así, tras la ofensiva laicista del Gobierno socialista, en una cuestión prioritaria para Rouco Varela. Por ello, ayer, en una carta dirigida a toda la comunidad eclesial, pidió a las familias de toda España «no ser indiferentes» ante su llamada y participar en esta solemne celebración eucarística que tendrá lugar a partir de las 12.00 horas el próximo 28 de diciembre, Fiesta de la Sagrada Familia, en la plaza de Colón de Madrid.
A ella, se unirán el resto de los obispos de las distintas diócesis para «manifestar que todos formamos la única familia de los hijos de Dios» y «ofrecer al mundo entero el testimonio atractivo del vivir en Cristo». «Acontecimientos como éstos -señaló-nos exigen esforzarnos un poco más de lo habitual. La comunión exige salir de los propios intereses y comodidades para manifestar que somos un único pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo. Por ello, que nadie se sienta indiferente a la llamada».
Mensaje en directo del Papa
Una convocatoria que ni el mismo Papa ha querido perderse, ya que ese día cuando el Paseo de la Castellana se convierta en un gran templo al aire libre, está previsto que Benedicto XVI, a través de una conexión en directo con la Plaza de San Pedro, dirija un mensaje de «aliento y bendición» a todas las familias españolas, en el marco del tradicional rezo del Ángelus.
Este gesto de cariño del Pontífice hacia España será quizás lo único que se repita con respecto al formato adoptado el año anterior, en el que se optó por un celebración de la Palabra y no una misa. Por ello, es muy probable que el papel de los obispos en el encuentro del próximo 28 de diciembre cambie también radicalmente y, en vez de dirigir un mensaje a los asistentes, concelebren la Eucaristía, que será presidida por el cardenal Rouco Varela, anfitrión del evento.
En su misiva de ayer, dirigida a los párrocos, rectores de Iglesia, a las comunidades de vida consagrada, movimientos y asociaciones apostólica, colegios e instituciones de enseñanza, el cardenal también recordó que «la Fiesta de la Sagrada Familia nos invita a todos, en el marco de la Navidad, a dar gracias a Dios porque ha querido que su Hijo Jesucristo viviera en el seno de una familia y fuera modelo para todos nosotros en las relaciones familiares». Por ello, el lema escogido para esta jornada es «La Familia, como gracia de Dios». «Para los cristianos -añadió- este acontecimiento nos invita a hacer de nuestras familias lugares de gracia de Dios donde todos, a ejemplo de Cristo, vivamos el proceso de santificación y ofrezcamos al mundo entero el testimonio atractivo del vivir en Cristo».
Con esta celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia por segundo año consecutivo en un espacio público, el Arzobispado de Madrid no sólo pretende institucionalizar esta cita, para que en los próximos años también tenga lugar a nivel diocesano, sino reivindicar el derecho a la manifestación pública de la fe, en momentos en que ésta se ve cuestionada por la anunciada reforma de la Ley de Libertad Religiosa y por una creciente falta de tolerancia hacia la presencia de ciertos símbolos católicos en los edificios públicos.
Los mismos problemas
Poco parece haber cambiado el panorama desde aquel pasado 30 de diciembre, sin embargo, la Iglesia está dispuesta a librar la batalla en defensa de la familia y la dignidad de las personas. El propio cardenal fue muy claro en su discurso inaugural ante la Asamblea Plenaria de los obispos de la pasada semana. «Cuando la familia no recibe el apoyo cultural, social y legal adecuado, se están cegando las fuentes de la savia moral del ciudadano, actor del orden social justo». Esa justicia social, por la que trabaja la Iglesia «promoviendo el cultivo de la vida familiar», se resquebraja con «el sacrificio silencioso y legalmente tolerado de tantas vidas inocentes a través de la práctica sistemática del aborto» y la falta de «una verdadera protección jurídica que garantice a los esposos y esposas actuales y futuros el reconocimiento elemental de su cualidad de tales».

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