El grupo ruso no fija precios ni garantías, y la reunión con sus entidades financiadores concluye en Londres sin un acuerdo sobre el que negociar

Viernes, 05-12-08
Vuelco en la negociación sobre la «operación Repsol». El grupo ruso Lukoil dio ayer al traste con la oportunidad de cerrar un acuerdo en firme por el 20% de Repsol al negarse a ajustar el precio del paquete hasta que el Gobierno no le transmita su respaldo a la transacción, según ha podido saber ABC de fuentes cercanas al proceso.
Los bancos negociadores de la operación, tanto los financiadores -el sindicato bancario de Sacyr y La Caixa- como los avaladores (las entidades rusas), se reunieron ayer en Londres con los representantes del grupo ruso con el objetivo de amarrar los cabos sueltos de la operación y cerrar el acuerdo de compra.
Lejos de conseguirlo, el giro de Lukoil, que además expresó nuevamente su deseo de adquirir el 29,9% de la compañía petrolera, ralentiza cuando menos el proceso de compra, ya que el acuerdo no podrá ajustarse hasta la próxima semana. Y eso suponiendo que el Gobierno quiera elevar su implicación en la operación hasta el punto exigido por el grupo petrolero ruso.
Luz verde al 20%
Moncloa ya concedió a primeros de esta semana su visto bueno a la transacción comunicando al presidente de Sacyr Vallehermoso, Luis del Rivero, su «autorización» para la venta a Lukoil de un 20% de Repsol en lugar del 29,9% inicialmente planteado y traspasando el grupo constructor sólo un 10% de la petrolera. El palacio presidencial también dio su visto bueno a que el grupo ruso tomara el otro 10% adicional de manos de La Caixa (6,4%); Caixa Catalunya (1,6%) y Mutua Madrileña (2%).
Es por ello que existe la posibilidad de que el Gobierno no quiera «retratarse» más de lo que ya lo ha hecho, teniendo en cuenta que la oposición popular ha tomado la «operación Repsol» como un filón con el que debilitar al Ejecutivo, al tiempo que dentro del equipo del presidente se mantienen las disensiones internas. Concretadas fundamentalmente en los ministros de Economía, Pedro Solbes, e Industria, Miguel Sebastián, precisamente la disparidad de opiniones públicas es lo que ha levantado los recelos e inquietudes de Lukoil, pese a que Del Rivero le ha insistido en el beneplácito del Gobierno.
Varios de los bancos negociadores de la operación presentes en la reunión celebrada ayer en Londres no escondían su malestar al término de la misma. Las entidades financieras señalaban que el encuentro se fijó con un objetivo distinto y que su carácter no era el adecuado para enviar un «discurso político».
Datos financieros
No en vano, en el transcurso de su discurso cuasi diplomático, Lukoil apenas esbozó tres datos con efectos financieros. Primero: remachó su interés por adquirir, ahora o más adelante, el máximo porcentaje de Repsol permitido sin tener que lanzar una opa por el 100% de la compañía.
Segundo: advirtió que aunque adquiera su paquete de varios compradores las condiciones financieras serán las mismas para todos los vendedores. Este aviso se deriva del interés de Sacyr Vallerhermoso de obtener para su paquete un precio más elevado por ser el de mayor tamaño a cambio de recortar el importe por acción pagadero al resto de vendedores.
Tercero: aun oponiéndose a hacer cuentas sobre precios y garantías expresó su deseo de no pagar a 26,7 euros cada título de Repsol, tal y como exige Sacyr. la constructora se aferra a tal precio porque es al que compró y no quiere saldar su aventura petrolera con minusvalías. La pelota está ahora en el tejado de Moncloa, pero empieza a acumular tantas idas y venidas que es posible que la operación pueda enfriarse. El final del partido se traslada ahora a la próxima semana.
Accionistas minoritarios
Mientras, la Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec) reiteró ayer su interés porque salga adelante la operación de Lukoil, «siempre que se pague lo mismo a todos los accionistas», según declaró su secretario general, Javier Cremades. Además, subrayó que el grupo ruso ha cambiado el diseño de la operación con Sacyr «después de que denunciáramos que quien adquiera una participación relevante de Repsol, aunque no llegue al 30%, deberá lanzar una opa, ya que tendrá una posición de control».


