Llevaba tiempo dándole vueltas al tema, cansado de tanta discrepancia con Ramón Calderón. Tan hastiado estaba Míchel que ayer se presentó por la mañana en el Santiago Bernabéu, mantuvo una reunión con la dirección deportiva -Pedja Mijatovic y Carlos Bucero- y dio puerta al club blanco. Una renuncia que no tenía marcha atrás. Míchel, que está a la espera de resolver su contrato, abandona el Real Madrid y deja así de ser desde ayer director de las categorías inferiores.
El distanciamiento entre Míchel y Ramón Calderón viene de hace ya mucho tiempo. Las principales diferencias se empezaron a forjar cuando el Castilla descendió a Segunda B en la temporada 2006-07, siendo Míchel entrenador del filial. Ramón Calderón entendía que el segundo equipo no sólo tenía calidad suficiente como para mantener la categoría, sino que podría estar en los puestos nobles de la tabla. Para colmo, consumado el descenso a las catacumbas de la Segunda B, Míchel trasladó al presidente su nulo interés en seguir al mando del equipo en esa división, una actitud que desagradó por completo a Calderón. Desde ese momento, se dedicó en exclusiva a la dirección de las categorías inferiores, cargo que ha desarrollado hasta ayer.
Sensación de ninguneo
Al ex futbolista no le ha gustado el trato que ha mantenido con el mandamás, e incluso se ha sentido ninguneado por momentos y molesto por las interferencias en su trabajo. Ahora ha decidido que se va, pero otros pilares de la cantera blanca y miembros de su equipo como Isidoro San José, Isidro o Ricardo Gallego permanecen.
El propio Míchel explicó así su marcha: «La decisión de no seguir se corresponde con las constantes críticas, públicas y privadas, que ha hecho, excepto a mí en persona; y las injerencias y presión por parte del presidente en nuestro trabajo. Un trabajo que ni conoce,ni se preocupa por él».
«La decisión de no seguir se corresponde con las constantes críticas y las injerencias y presiones del presidente»
La noticia pilló desprevenido a Ramón Calderón en los platós de Telemadrid. «¿Míchel ha dimitido?», se le preguntó en directo. «Pues que yo sepa no», respondió sorprendido. «Dicen que es por desacuerdos con usted», se le comentó al instante. «Yo no me he reunido con él, pero en este club la puerta la tienen abierta todos. Mijatovic confiaba en él y confía para esa parcela y si él no está contento lo tendremos que aceptar», se defendió visiblemente incómodo. «Siempre que me he cruzado con él ha habido cambios de impresiones, pero él desarrolla su parcela en Valdebebas y yo en el Bernabéu. No coincidimos mucho», añadió. Míchel, que siempre ha mantenido la ilusión de volver a los banquillos, se coloca a la espera de que alguien llame a su puerta.