
Moratinos en 2006: «No hubo actos ilegales en nuestro territorio»
En septiembre de 2006, Moratinos se mostró así de taxativo en el Parlamento Europeo al hablar de los vuelos de la CIA que pasaban por España desde o con destino a Guantánamo: «Si bien diversos informes mencionan a España como plataforma para las escalas de dichos vuelos, en ningún caso concluyen que se hubieran cometido actos delictivos o ilegales en nuestro territorio». El Grupo Popular en la Eurocámara repescó esas declaraciones para, por medio de su portavoz adjunto, Gerardo Galeote, acusar al ministro de Exteriores de «dañar la credibilidad de España ante sus socios europeos con filtración de documentos secretos». También recordó que los controvertidos vuelos se produjeron casi todos en su mandato, por lo que sólo cabe sacar una consecuencia lógica: «El ministro o mintió entonces o está mintiendo ahora», informa Enrique Serbeto
El dato de que hay muchos más vuelos de la CIA de paso por España con origen o destino en Guantánamo con Zapatero en el poder que en la etapa de Aznar (9 frente a dos) ha dividido a los socialistas entre los que prefieren esconder la mano y los que se apuntan al desmarque oficial. «El Ministerio de Defensa no tiene constancia de ningún vuelo o escala en territorio español por parte de aeronaves de las fuerzas de los Estados Unidos de naturaleza ilegal o que de algún modo hubiera podido contravenir los acuerdos internacionales suscritos por España en esta materia». Así de taxativa se mostró ayer Carme Chacón por medio de un comunicado.
La ministra de Defensa se quitó de en medio horas después de que su antecesor socialista en el cargo, José Bono, también dijera que no sabía nada de vuelos ilegales -«No he tenido ni tengo noticia sobre ningún ilícito en relación con ese asunto»- y el ahora portavoz del PSOE y también ex ministro de Defensa José Antonio Alonso hiciera lo propio.
La filtración de documentos secretos del Ministerio de Asuntos Exteriores con la intención de sostener que Aznar había pactado la utilización de las bases hispanonorteamericanas en España en los traslados de terroristas con destino a Guantánamo se ha convertido en un problema para el Gobierno, porque de ser cierto es un proceder que siguió con Zapatero.
La oposición amplió sus peticiones de explicaciones parlamentarias a la titular de Defensa para que acuda a la Cámara junto con Miguel Ángel Moratinos, de cuyo departamento han salido los documentos «secretos» contra José María Aznar, como es habitual y van tres tomas. Inmediatamente después se produjo el desmarque más claro. Defensa sostuvo sobre «la posible autorización» de los vuelos con escala en Morón, Rota y Torrejón que el ministerio ya ha enviado a la Audiencia Nacional todos los datos solicitados.
Chacón también ponía de manifiesto que las autoridades de los Estados Unidos ya han «confirmado por escrito que todos estos vuelos cumplían lo previsto en la artículo 25.2 del convenio de Cooperación para la Defensa, es decir, que no transportaban pasajeros ni carga que pudiesen ser controvertidos para España».
No hay caso
La ministra daba por buena la palabra de los norteamericanos y concluía que no tenía constancia de actividades ilegales en los vuelos de la CIA. Es decir, según la ministra de Defensa, no había caso «vuelos a Guantánamo». Y lo sostenía 24 horas después de que su compañero de gabinete Miguel Ángel Moratinos opinara lo contrario, hasta el extremo de anunciar que abría una investigación en su Ministerio para sacar una conclusión que elevaría a la Justicia. Daba por hecho que había materia penal.
Asuntos Exteriores culminó el espectáculo de división del Gobierno con su propio comunicado de «puntualizaciones», dirigido contra Izquierda Unida, porque Gaspar Llamazares había dado a conocer documentos del Gobierno de Zapatero en poder de la Justicia, con fechas de los días 26, 27 y 30 de noviembre de 2007, en los que el secretario general de Política de Defensa, Luis Cuesta, ordenaba no dar información sobre las autorizaciones de los vuelos de Estados Unidos. El cazador cazado se quejaba de «filtraciones» porque quien podía quedar en evidencia no era Aznar, sino su jefe máximo.
Autoalabanzas de Exteriores
Exteriores, departamento del que salen los documentos secretos para proceder contra el ex presidente del Gobierno desde 2004, protestaba porque IU rompía el secreto del sumario abierto en la Audiencia Nacional «para interpretar de manera parcial y no objetiva» unas órdenes que no le interesaba que se conocieran.
Además, para justificarse, recordaba que Izquierda Unida podía tener acceso a esa documentación porque forma parte de la acusación particular. De paso, Exteriores se autoalababa por su transparencia y «voluntad de colaboración con la Justicia».
Llamazares aprovechó el éxito opositor de sus denuncias y anunció que pedirá más comparecencias de altos cargos del PSOE para que expliquen su «sumisión» a los Estados Unidos.

