El hermano de la víctima dio la voz de alarma al ver agua debajo de la puerta. Parece que un incendio intoxicó al vigilante y reventó después una tubería

Edificio en el que se produjo el incendio, situado en Marqués de Riscal / AYUNTAMIENTO
Un hombre, de 63 años y de origen búlgaro, murió abrasado en la mañana de ayer. Era el vigilante del antiguo frontón «Beti Jai», situado en el número 7 de la calle Marqués de Riscal. Su hermano Histro, que a veces trabajaba con él, dio la voz de alarma cuando, al acercarse al edificio, vio que salía agua por una puerta. Los Bomberos del Ayuntamiento tiraron esa puerta abajo. Los miembros del Samur sólo pudieron certificar la muerte.
Todo indica, en principio, que se trata de un fatal accidente. El «Beti Jai», ahora en obras, ha estado muchos años en ruinas. Sus propietarios tenían contratada vigilancia para evitar que este complejo fuera «okupado».
Las primeras investigaciones ponen sobre la pista de que el fallecido debió quedarse inconsciente tras inhalar el humo que se produjo a causa de un pequeño incendio pero que, dadas las dimensiones de la habitación que servía de puesto de vigilancia -sólo unos diez metros cuadrados-, propició un desenlace fatal.
Reventó una tubería
De hecho, cuando entraron los bomberos comprobaron que la estancia tenía poco mobiliario -una sofá, una mesa, una estufa y poco más-, y que la víctima yacía debajo de una mesa. Se sospecha que las llamas reventaron una tubería del agua, de PVC, y que esa fue la causa de que el incendio no fuera a más. Por eso, el hermano del fallecido vio salir agua por debajo de la puerta aunque, en ese momento, su familiar ya había perecido.
Histro contaba ayer, según Ep, que él había hablado con su hermano «poco antes» de ir a buscarle al trabajo. Al parecer, ambos procedían de la localidad búlgara de Preven y llevaban aquí cuatro años «con contrato fijo» en la misma empresa de seguridad. La víctima tiene hijos en Bulgaria.
El antiguo frontón «Beti Jai» («Siempre fiesta» en vascuence) está situado en el corazón del distrito de Chamberí y fue un templo de la pelota vasca a principios del siglo XX. En la actualidad su estado es ruinoso aunque está catalogado como Bien de Interés Cultural, máximo grado de protección que otorga la Ley de Patrimonio Histórico. También está protegido dentro del Conjunto Histórico de la Villa de Madrid.
Hace dos años, los socialistas del Ayuntamiento madrileño propusieron su compra o su expropiación para recuperar las actividades deportivas. Construido en 1893 por el arquitecto Joaquín Rucoba, el complejo ha pasado por diferentes propiedades. Una de las últimas opciones era convertirlo en hotel.

