La Ciudad de los Canales se vio sorprendida ayer por una intensa subida del nivel del agua que anegó comercios, casas y monumentos. En San Marcos hubo filtraciones, pero la mayoría de los lugares emblemáticos no sufrieron daños irreparables

Dos personas atraviesan ayer la inundada Plaza de San Marcos veneciana /AP
Venecia, la fantástica ciudad de los canales donde el romanticismo inunda las calles, se vio transformada ayer en un gran lago, al elevarse hasta casi los 160 centímetros el nivel del agua. Más allá de los turistas que se encontraban en la zona, que eran los únicos que parecían disfrutar con tan singular estampa, los habitantes de la «laguna» vieron cómo tiendas, casas y monumentos se iban cubriendo de agua.
El patrimonio cultural de Venecia se ha visto una vez más dañado, lo que llevó a la provincia a pedir el «estado de catástrofe natural». El ministro de Bienes Culturales, Sandro Bondi, anunció ayer que están estudiando la situación monumento por monumento y que en los próximos días se presentará un informe completo, según confirmaron a ABC fuentes de este Ministerio.
El daño podía haber sido mucho mayor -ya que se trata de una de las inundaciones más graves desde 1979, cuando el agua cubrió 166 centímetros del suelo de la ciudad-, pero gracias a las últimas reformas aplicadas en la mayoría de los edificios de riesgo, éstos están preparados para afrontar la conocida como «agua alta» de Venecia. Es el caso de la cripta de la basílica de San Marcos, restaurada recientemente con una protección especial para la entrada de agua, aunque no fue suficiente, porque, según confirmó el asesor del cultura de la ciudad, Giorgio Orsini, «el agua se ha filtrado por una de las ventanas, aunque la situación está bajo control, esto no es como en el 66». Orsini hizo referencia a la gran inundación de Venecia que alcanzó los 194 centímetros, afectando al cien por cien de la ciudad y su entorno.
Una vida pasada por aguaLa plaza de San Marcos ofrecía ayer una de las imágenes más impactantes, con barcas que navegaban para ayudar a la gente a desplazarse, pero también sorprendían las bolsas de basura que, como si fueran pequeñas boyas de colores, se desplazaban a sus anchas por los canales. Los alumnos de la Universidad y de algunos institutos tuvieron que abandonar las aulas ante la entrada de agua en los edificios, pero el sentido de la responsabilidad hacia el propio patrimonio llevó a un grupo de alumnos a rescatar, del Museo de Física Antonio María Traversi, 460 instrumentos de física, matemática y astrología de los siglos XVII y XVIII.
Venecia y los venecianos están acostumbrados a la subida de agua, de hecho por la ciudad hay altavoces desde 1968 que se activan cuando se prevé el aumento del volumen de agua por encima de los límites «normales». Ayer, las sirenas de Venecia no dejaron de sonar, movilizando a la población, que sufre desde hace días los efectos de una ola de frío que afecta a toda la península.
Y es que Venecia es un caso único; por este motivo fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1987, y, por eso, expertos de todo el mundo han estudiado a lo largo de los años la ciudad de Venecia, que ha visto aumentar el volumen del agua, debido al cambio climático y al progresivo hundimiento de la ciudad. Para evitar que situaciones como las de ayer se repitan, la ciudad ha invertido en el proyecto Moisés, una serie de diques levadizos que pararán el agua a partir de 2014, aunque los más catastrofistas hablan de la desaparición total de la isla en pocas décadas.

