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Las luchas internas que se libran en la jefatura de ETA provocan que no lleguen consignas claras a la «izquierda abertzale»
Otegi y Usabiaga critican a los duros de ETA por bloquear la reorganización batasuna
Los sectores más pragmáticos de la ilegal Batasuna, representados por Arnaldo Otegi y Rafael Díez Usabiaga, están molestos porque las luchas internas que se libran en la dirección de una ETA noqueada por la eficacia policial y, en concreto, la irrupción de los «txerokis», está bloqueando la reorganización de la «izquierda abertzale», tanto en el aspecto organizativo como programático. Sin embargo, según las fuentes conocedoras de la situación, ni Otegi ni Usabiaga se atreven, de momento, a dar un paso hacia la refundación de una nueva fuerza independentista pero distanciada del terror.
La coalición, en su pretensión de resurgir de sus propias cenizas, no sólo se enfrenta al implacable acoso policial y judicial. El enemigo también lo tiene en casa. Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC advierten de que en los últimos meses los restos de Batasuna no han recibido consignas claras por parte de la banda para su recomposición, ni referencias acerca de la postura que la «izquierda abertzale» tiene que adoptar sobre cuestiones claves en la política vasca. Las elecciones autonómicas, por ejemplo, están a cuatro meses vista. Se descarta como razón principal que fallen los «correos», porque Ekin, pese a su desmantelamiento, ha consegido recomponerse al menos parcialmente.
Los mismos medios atribuyen la ausencia de consignas claras a las luchas internas que se vienen librando en la jefatura de la banda terrorista entre los etarras de última generación, que quieren hacerse con el poder para aplicar la táctica del terror por el terror, y los veteranos, que prefieren seguir la ortodoxia del «manual de la acumulación de fuerzas», para forzar al Gobierno a una negociación.
Las fuentes antiterroristas subrayan que la pugna no ha hecho más que empezar -tuvo su foco cuando el denominado «proceso de paz» entró en agonía- y, por tanto, las consecuencias son aún imprevisibles. Pero sí han detectado ya que los «etarras de última generación han irrumpido con fuerza y extremada ambición de poder, mientras que los veteranos, la mayoría de ellos distanciados durante años de la primera línea de fuego y reeenganchados por imposición de los acontecimientos, no están demostrando la suficiente capacidad para pararles los pies». En este contexto, «Josu Ternera» se mantiene a la expectativa.
Fácil gatillo
La caída de Garikoitz Aspiazu no hará sino avivar estas luchas fratricidas, según auguran los expertos, porque los «txerokis» que el ex jefe del «aparato militar» ha ido forjando en los últimos cinco años tienen fácil gatillo, pero grandes dificultades para leer, no ya el farragoso plan Ibarretxe, sino la «alternativa democrática», la oferta de Anoeta o la propuesta del Anaitasuna, las últimas «hojas de ruta» de «Ternera». ¿Qué iban a negociar, pues, llegado el caso, los hijos de «Txeroki»?
Así las cosas, esas luchas internas, el peso logrado por los etarras de última generación en el organigrama y la falta, por tanto, de un liderazgo de rango en la banda criminal están bloqueando la reorganización de Batasuna. Ya antes de la caída de «Txeroki», representantes de los sectores más pragmáticos de la «izquierda abertzale», como Arnaldo Otegi, Rafael Díez Usabiaga, e incluso, aunque a otro nivel, Florencio Aoiz y Tasio Erkizia, criticaban en su entorno el rumbo hacia la deriva impuesto en ETA por el ex dirigente del «aparato militar». Consideran que los etarras de última generación desprecian el frente político y, más aún, el frente institucional, que tradicionalmente han sido para ETA complementos clave para la «lucha armada». Y por eso creen que con los «txerokis» a la cabeza de la banda es más que remota la posibilidad de un nuevo proceso.
La frustración y el desengaño es mayor, si cabe, teniendo en cuenta que tras la ruptura de la «tregua» la «ETA de Thierry» vendió entre sus seguidores que el «proceso de paz» había merecido la pena, porque en la negociación se había llegado más lejos que nunca, y que a partir de entonces la estrategia estaba encaminada a lograr un proceso definitivo. Pero a fecha de hoy, Batasuna ni tan siquiera podrá presentarse a las próximas elecciones autonómicas vascas
Por inercia
El caso es que, ante esta falta de liderazgo, la «izquierda abertzale» se viene moviendo por inercias: las asambleas locales y comarcales se reúnen para perfilar una hipotética nueva «mesa nacional» en la clandestinidad, se convocan movilizaciones por los presos (eso sí, minoritarias) y se secundan las iniciativas en contra del AVE vasco. Sin embargo, la «izquierda abertzale» no ha recibido, al parecer, consignas claras acerca de cómo afrontar las próximas elecciones autonómicas vascas -¿abstención activa?, ¿boicot? ¿listas blancas?-. Por ello no ha sabido reaccionar con claridad a la iniciativa de EA de proponer un «frente soberanista». Simplemente, ha dejado la puerta medio abierta, a la espera de si la banda les imparte alguna consigna al respecto.
Las fuentes consultadas subrayan el hecho de que en estos sectores posibilistas se ha insinuado a Otegi y Usabiaga la posibilidad de liderar una nueva fuerza, radical e independentista, pero desmarcada del terror de ETA, que diera cauce a la creciente frustración que la ruptura de la tregua generó en las bases de la «izquierda abertzale». Sin embargo, ni Otegi ni Usabiaga se han atrevido, al menos de momento, a dar ese paso con todas sus consecuencias. Pero los expertos en la lucha antiterrorista no descartan que, a medida que la banda criminal se vaya debilitando más por la eficacia policial, ambos se «cargen de razones» para liderar la refundación de la «izquierda abertzale».
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