Pasa a disposición judicial el preso acusado de matar a su pareja en Ponte Caldelas
Un hombre mata a su pareja e intenta suicidarse en Valencia
El último episodio de violencia machista sucedió ayer en Valencia. Una mujer de unos 25 años murió a consecuencia de las múltiples heridas de arma blanca que le provocó su pareja, un hombre de nacionalidad ecuatoriana y de unos 30 años. Tras cometer el crimen, el presunto agresor intentó quitarse la vida con la misma arma con la que mató a su pareja, por lo que fue ingresado en el hospital La Fe de la capital valenciana en estado crítico. El suceso ocurrió en un edificio situado en la avenida Ecuador de Valencia, alrededor de las seis de la tarde. La voz de alarma la dieron los vecinos, quienes avisaron a la Policía tras escuchar una fuerte discusión y detectar un fuerte olor a gas en el edificio. Cuando llegaron al lugar de los hechos, las Fuerzas de Seguridad desalojaron el edificio ante el peligro de que se produjera una explosión, mientras que los servicios sanitarios solo pudieron confirmar la muerte de la mujer. La gravedad de las heridas del agresor, quien intentó degollarse, obligó a los bomberos a evacuarlo por una de las ventanas de la vivienda.
«Es un hombre peligroso, él distanció a mi hermana de toda la familia, a nadie se nos escapaba que fue y sigue siendo maligno, de hecho tenía muy mala reputación, y en este caso, basta mirar cómo lo concibió todo perfectamente para separarla de nosotros». El lamento es de José, el hermano de María del Rosario Peso André, de 57 años, golpeada hasta la muerte por su pareja, con la que llevaba conviviendo desde hacía ocho. El sexagenario Maximino Couto Durán, interno del penal de A Lama, era el novio y su presunto verdugo.
Al parecer, estaba en tratamiento con antidepresivos y conciliaba la medicación con su gusto por el alcohol. Salía de prisión el 19 de este mes, justo antes de las fiestas navideñas, después de una condena de dos años, siete meses y 25 días por amenazas a su primera y única esposa. Pese a que estaba a punto de ultimar su castigo juraba, como ya adelantó ayer ABC, que se vengaría de su ex cónyuge (de la que tenía una orden de alejamiento) y que en cuanto pudiese se desquitaría de su encierro entre rejas. Por eso el sábado, cuando se conoció el trágico crimen, llegó la confusión y en principio se pensó que la había matado a ella, y no a su actual novia.
Pero su maldad se inició en el presente. Su compañera sentimental, que trabajaba en el servicio de limpieza de un centro sanitario de Pontevedra, acudió el pasado martes a la cárcel -que visitaba frecuentemente, con cada comunicación autorizada- y, en esta ocasión, con un único ruego. Suplicó al director del centro, José Antonio Gómez Novoa, que le concediese el tercer grado a su novio para la resolución de asuntos de carácter doméstico.
«Me sorprendió que suplicase»
La mujer, natural de A Chan, en la parroquia pontevedresa de Tourón (Ponte Caldelas), donde residían los dos, desaprobó que a su supuesto asesino le diesen un trato más duro y férreo que a otros reos, al negarle el tercer grado. «Me sorprendió que me suplicase para que se le concediese, y que incidiera en que había una persecución hacia él al no dárselo», declaró el director del centro, que confirmó que el recluso cumplía los requisitos para disfrutar de estos cuatro días «de preparación para la vida y la libertad» que luego le autorizaron.
El letal visado, propuesto por la junta de tratamiento, y con el oportuno paso por el juez de vigilancia, se le otorgó porque se pensó que «no iba a repercutir de forma desfavorable». Las razones que condujeron a esta reflexión las explicó el director de la prisión: los informes eran favorables, su conducta era «normal», y se adoptaron todas las medidas necesarias, como la puesta del GPS y la información de la salida a la Unidad de Violencia de Género, las Fuerzas de Seguridad, y el Servicio Gallego de Protección de Igualdad del Hombre y la Mujer.
«Siempre intentamos tomar las decisiones correctas para que salgan en las mejores condiciones posibles, pero no podemos saber qué hay en la mente humana», puntualizó a una emisora radiofónica Gómez Novoa. La pulsera, que no podría haber evitado el asesinato, no se disparó cuando el agresor, tras su acción, tomó rumbo al domicilio de la madre de sus hijos, a los que tampoco podía acercarse. Hubo informaciones contradictorias de su sangrienta carrera, pero finalmente en el número 66 de la calle Álvarez Limeses, de Mourente, no pudo perpetrar la revancha. La inquilina, por fortuna, no estaba en casa, sino en una matanza, en Portas, pueblo de la misma provincia.
El dispositivo de localización colocado en la muñeca del maltratador no se activó, y éste campó a sus anchas por la zona de exclusión que tenía prohibida. El Ministerio de Interior investiga los motivos. La unidad de vigilancia electrónica comprobó que funcionaba, así que falta determinar por qué no envió la alerta. El forense Miguel Lorente, delegado del gobierno para la Violencia de Género, reiteró que «deberían insertarse todos los elementos necesarios para garantizar y mejorar el contexto de seguridad», y declaró a Efe que hasta este suceso «ha transcurrido el período más largo sin homicidios por violencia de género del año», un hecho que, a su juicio, es con toda claridad un «resultado del rechazo social».
El error del aparato sumó tres heridos más a la orgía de sangre. Maximino Couto Durán no encontró a nadie en el que fue su hogar conyugal, pero sí al lado. Poseído por una ira desmedida, portando un cuchillo de grandes dimensiones y un pico, destrozó la puerta de la vivienda del matrimonio que declaró contra él en la vista en la que se le condenó por maltrato.
El jaleo alarmó a los vecinos de los aledaños, que avisaron a los agentes. El mal ya estaba hecho. Los heridos fueron trasladados al Hospital Montecelo. Operado de urgencia, él está muy grave, en la UCI; y su mujer, sometida a una intervención, está grave. Su ajuste de cuentas sumó otra víctima. Cuando los agentes fueron a detener a Maximino, éste se encaró con ellos y lanzó una puñalada al costado de un policía nacional, que logró desviar la orientación del arma que le hirió sólo en un brazo. Quedó ingresado en el Miguel Domínguez. El protagonista de esta sangrienta jornada sufrió ansiedad y se le condujo al módulo policial del Provincial.
Fue arrestado, y en ese momento fue cuando confesó quién había sido su primera víctima. Él mismo facilitó la dirección, a la que se desplazaron varias dotaciones de la Guardia Civil. Les guió un habitante de la zona, y, una vez llegaron al punto concreto, forzaron la puerta y encontraron al cadáver tendido al lado de un gran charco de sangre. La hipótesis que se maneja es que el autor agarró a su compañera por el pecho, cuando ya estaba en el suelo, y que le pegó violentamente en la cabeza. La hora que manejan es por la mañana o a primera hora de la tarde. El cuerpo sin vida se localizó a las cinco. Ella nunca lo había denunciado desde que había empezado su relación.
Cuentan quienes la conocían que era tranquila y una persona muy agradable en el trato con la gente. De él, justo lo contrario, que ya se sabía que pegaba a su anterior mujer y que temían que algo así pudiese ocurrir, aunque con un desenlace diferente, dado que sus pensamientos y su locura se dirigían insistentemente hacia su ex mujer. «Pero de alguien así puedes imaginarte cualquier cosa, porque nunca se sabe cómo va a reaccionar; desde luego, rehabilitado no estaba», cuenta un vecino de Tourón.
«Lo presentíamos»
Perfecto Rodríguez, el propio alcalde de Ponte Caldelas, contó cómo todos los vecinos de esta tranquila localidad presentían que «un suceso como el ocurrido podría pasar, con un hombre que tenía numerosas condenas por malos tratos». La primera autoridad municipal contó que siempre advertían a su vecina que tuviese cuidado con él, que no era de fiar. Ella lo veía de otra manera, y el sentimiento la cegaba y la aislaba no sólo de los suyos, sino de la realidad.
Hoy está convocado un pleno extraordinario en el Ayuntamiento, a las 13:30, en el que se emitirá un comunicado de condena oficial. En la misma sesión se debatirá la posibilidad de convocar un acto de repulsa. La Xunta de Galicia ha adelantado la convocatoria de concentraciones a las doce del mediodía ante la sede de San Caetano, y en las cuatro delegaciones provinciales, a fin de trasladar un mensaje «claro y rotundo» de que se mantendrá «una beligerancia activa contra la violencia de género».
La Vicepresidencia del nacionalista Anxo Quintana se puso a disposición de la Delegación del Gobierno para ofrecer medios dirigidos al apoyo psicológico y social que necesite la familia de la asesinada. La secretaria general de Igualdad, Carme Adán, afirmó que «es una situación dramática, que produce mucho desaliento; estamos ante una lacra muy compleja que deriva e una de las más graves e intolerables violaciones de los derechos humanos», relató a los micrófonos de la Radio Gallega.
El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, mostró sus condolencias; y también el líder de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, que se encuentra de viaje en Buenos Aires. A las concentraciones de esta mañana están llamados todos los trabajadores de la Administración autonómica y la sociedad en general que quiera dejar constancia de su repudio a dramas de esta índole.
La secretaria de Política Institucional y Autonómica del PSOE, Mar Moreno, apuntó que este rocambolesco caso, confesado por un maltratador reincidente, «demuestra a las claras el peligro que los violentos y este tipo de comportamientos tienen para el conjunto de la sociedad». Concluyó diciendo que «la brutalidad en la que pueden caer algunas personas deja sin palabras».
La asociación feminista Alecrín, en pie de lucha contra la violencia sexista, insistió en que «todos tenemos la obligación de denunciar». No dejó pasar la oportunidad de reiterar su petición para que todos los condenados por maltrato sean denunciados de manera pública, con sus nombres, apellidos y foto. La presidenta de esta agrupación, Ana Míguez, señaló que si A Lama sabía que tenía pareja deberían comprobar cuál era la situación, antes de dejarlo salir. El director de la cárcel matizó que él y muchos funcionarios habían dedicado «mucha atención» a la mujer y que nada hacía prever este desdichado final.

