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El físico de los jugadores paga la factura de alcanzar la gloria
«Cuando falle algún jugador en Roma, Barcelona o Hamburgo, que no nos echen la culpa a nosotros, que llamen a la ATP y les den las gracias. Esa gente está destruyendo Europa, que ha sido el soporte del tenis durante muchos años».
Palabras de Rafael Nadal a mediados de temporada, cuando ya se veía que el año iba a ser tan duro que los jugadores acabarían cayendo como moscas al final del ejercicio. Así ha sido: el Masters de Shanghai terminó siendo una pantomima que no reflejaba ni la elite del tenis ni el valor real de los jugadores que acudieron a jugarlo. Para empezar, el número uno del tenis mundial, Rafael Nadal, no pudo acudir, lesionado en París Bercy después de una temporada sobrecargada de partidos, ni tampoco acudiría a la final de la Copa Davis.
Protestas infructuosas
Justo antes de empezar el Masters, ya se sabía que dos jugadores, Roger Federer y Andy Roddick, llegaban con el gancho, con cargas musculares en todo el cuerpo que les hacían ser duda. Efectivamente, los dos acabaron el torneo lesionados. El suizo no pudo dar ni un nivel medio y acabó eliminado en la primera criba. El norteamericano ni siquiera pudo acabar los partidos que le correspondían. Para sustituirle, el escalafón corrió tanto (los que no estaban lesionados ya no quisieron ir) que acabó en Stepanek (27 del mundo y 26 del RACE), lo que acabó convirtiendo el torneo en una boutade de difícil credibilidad. Para colmo, un cuarto jugador, Del Potro, llegó tan tocado que resistió a duras penas y acabó rompiéndose en el primer partido de la Davis. Lo que parecía una simple contractura acabó siendo una rotura de fibras.
Los jugadores están hartos. Llevan años quejándose de la dureza del calendario, pero los dirigentes hacen oídos sordos. Realizan promesas, pero luego no las cumplen. Los tres grande, Nadal, Federer y Djokovic, han entrado en el Consejo de Jugadores de la ATP para ayudar con su presencia a Ljubicic, el presidente de dicho Consejo, a presionar a los directivos. «Estoy cansado de quejarme -dice Nadal-, pero es lo único que nos queda. Es cierto que me ha mandado emails gente de arriba pero, como siempre, acaban haciendo los que les da la gana».
Federer tampoco ha conseguido grandes logros a pesar de que lo ha intentado: «Mandamos una carta firmada por 65 jugadores protestando por la dureza del calendario. Tenemos que hablar con los jefes, esto va demasiado rápido. Tuve una reunión con De Villiers, pero después va y hace las cosas a su manera. Me gustaría que nos escuchase más. Hemos pasado de un Mark Miles (el anterior jefe de la ATP) que no hacía nada a un De Villiers que hace demasiado».
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