Los estados mayores plantean en sus informes internos desde dar de baja a barcos patrulleros a hacerse con misiles por «leasing»
El recorte de los presupuestos amenaza la operatividad de las Fuerzas Armadas
El Gobierno de Rodríguez Zapatero decidió en septiembre cargar el grueso del recorte presupuestario sobre el Ministerio de Defensa -el único de los llamados «de inversión» que contará con menos fondos- y los estados mayores de las Fuerzas Armadas llevan todo el otoño haciendo cuentas de dónde pueden ahorrar para encajar esa reducción del 2,98 por ciento sobre el presupuesto del año anterior. Tienen que mirar al milímetro el gasto que hay desde en fotocopias hasta en misiles, que pueden ser adquiridos este año en régimen de alquiler, según queda constancia en los informes internos a los que ha tenido acceso ABC.
En los tres ejércitos se mantienen los gastos de personal y los compromisos en los grandes y más llamativos proyectos de inversión -fragatas o renovación de blindados-, pero el recorte drástico se lo llevan las partidas destinadas al apoyo logístico en las unidades terrestres, equipamiento de armas en los buques, cursos, horas de vuelo de prácticas para los pilotos, entrenamiento en alta mar, combustible, maniobras, munición y contratación de servicios externos. Todo un problema para la operatividad de las FAS en un año en que, de nuevo, debe aumentar el esfuerzo presupuestario y de fuerzas destinadas en el exterior.
Las grandes cifras de un «presupuesto austero», el de Defensa, fueron expuestas durante este mes en el Congreso por la ministra, Carmen Chacón, por el secretario de Estado, Constantino Méndez, y por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez. Pero los detalles de los efectos prácticos del recorte los manejan los jefes de los estados mayores de los tres ejércitos que en sus directivas internas exponen medidas de marcha atrás en inversiones y gastos que no han tenido que acometer otros ministerios sin competencias o de contenido más propagandístico como los de Vivienda o Igualdad.
Sin pasar por el Congreso
Por primera vez, los responsables directos de los Ejércitos de Tierra, de la Armada y del Aire no han comparecido en las Cámaras para ser interrogados por los diputados sobre el presupuesto que manejarán en el ejercicio siguiente.
Los planes de austeridad son bastante más concretos que las grandes cifras. Después de cuatro años de ir por delante en gasto, Defensa pasa a la cabeza de los recortes. En el capítulo 6, el de inversiones y mantenimiento, en todos sus conceptos, los tres Ejércitos ven reducidas sus cuentas en casi una cuarta parte.
Pese a que en los citados informes queda constancia de la decisión de suprimir lo más superfluo -celebraciones, teléfonos o contrataciones no centralizadas- también figuran objetivos de ahorro en puntos fundamentales: entrenamiento de soldados, marinos y pilotos, armas y equipo.
Las Fuerzas Armadas estudian todas las posibilidades, desde establecer la jornada continua para ahorrar luz y gastos de cafetería a cambiar entrenamientos en alta mar por ejercicios en puerto o reducir al mínimo las horas de vuelo en entrenamiento o recurrir al «leasing» para reponer los misiles que se gasten.
Como ejemplo más destacado está el de la Armada, que a principios de año tendrá que mantener otra fragata y un petrolero de apoyo en aguas del Índico (Somalia) para estar en la misión europea contra la piratería en la zona. Se encuentra ahora con una «minoración» del 26,7 por ciento en el capítulo de inversiones y mantenimiento. Para hacer frente al recorte, el Estado Mayor de la Armada ha establecido un total de 32 «acciones derivadas» o medidas de ahorro para «sostener el grado de operatividad». La modernización queda para otros ejercicios.
Menos teléfonos
Entre las medidas están la reducción del gasto en teléfono, fax, impresoras y dispendios de carácter social, o la indicación general de «ajustar el plan de preparación de la fuerza a las disponibilidades presupuestarias reales para combustibles, pluses y gastos portuarios».
También se ha estudiado la posibilidad de dar la baja anticipada a los patrulleros de la clase «Anaga», «Barceló» y «Dragonera», además de evaluar las consecuencias de retrasar el equipamiento y preparación en sistemas de armas y comunicación de las fragatas clase «Álvaro de Bazán».
Servicios de limpieza
Hay también medidas de tipo más burocrático como centralizar y «racionalizar» los contratos de externalización. En los tres Ejércitos se han acostumbrado -por falta de reclutas- a que los servicios de cocina y limpieza corran a cargo de empresas privadas. Ahora el ministerio de Defensa sugiere que se «optimicen» los contratos externos.
En el capítulo de retrasos en la modernización de la Armada entran también la renuncia a remozar este año los submarinos de la clase «Galerna», el aplazamiento del programa de adquisición de los misiles «Hellfire» o el estudio de «la viabilidad y posibles repercusiones» de frenar las obras previstas en las fragatas «Santa María» y «Reina Sofía».
Como las empresas privadas con problemas de liquidez, ante la obligación de ser austeros pero sin poder prescindir del material más básico -las armas- para desempeñar sus funciones, los ejércitos plantean abiertamente la conveniencia de conseguir misiles «mediante «leasing» en lugar de compra».
Protesta de la oposición
Los informes de los estados mayores vienen a dar la razón a las protestas expresas por el PP en los trámites de explicación parlamentaria de los Presupuestos, donde el vicepresidente de la Comisión de Defensa, Arsenio Fernández de Mesa, denunció que los recortes perjudicarían gravemente la operatividad y formación de los ejércitos.
El mismo diputado del Grupo Popular registró una veintena de preguntas en el Congreso para averiguar cómo afectaría la reducción de las partidas para combustible, cursos, horas de vuelo o modernización de barcos.

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