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Domingo, 30-11-08
El pasado domingo a Ana le costó conciliar el sueño. El lunes madrugó para no perder el autobús que le deja en la puerta de su trabajo. Su nuevo trabajo, en realidad, su primer trabajo. Lo extraordinario de la situación, totalmente ficticia, es que Ana ha cumplido 55 años y hasta ahora formaba parte de los más de seis millones de mujeres que, según la Confederación Española de Organizaciones de Amas de casa, Consumidores y Usuarios, se dedican en nuestro país a las tareas del hogar.
Pero el ejemplo anterior no es ni mucho menos un caso aislado. La Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett) acaba de publicar junto con Ceprede un informe que revela que el 47% de los parados mayores de 55 años o bien se enfrenta a la búsqueda de su primer empleo o bien lleva sin trabajar desde hace más de un año. De ellos, la mayoría pertenece al sexo femenino, ya que solían ser las mujeres las que abandonaban su trabajo por dedicarse a su familia.
Francisco Aranda, presidente de Agett, lo confirma: «Este colectivo es uno de los que más se está animando a incorporarse al mercado, básicamente debido a difíciles circunstancias que les ha llevado a buscar nuevas fuentes de ingreso». Se trata, como explica María Ángeles Durán, catedrática de Sociología y profesora de investigación del CIS, de la búsqueda de empleo inducida. «Cuando el cabeza de familia se queda parado, el resto de los miembros a su alrededor se pone manos a la obra», explica la profesora que no olvida otros factores, independientes de la crisis, que llevan a muchas mujeres a buscar un trabajo pasados los cuarenta: «El alargamiento de la esperanza de vida que también alarga la vida laboral; la planificación de la natalidad y la mayor cualificación femenina».
Experiencia e ilusión
Sin embargo, la situación actual apunta a otro perfil más cercano al que dibuja Aranda y que tiene que enfrentarse a un bajo grado de empleabilidad. «Por un lado, presentan falta de formación -porque no la tienen o porque no está actualizada- y por otro, hay algunos que plantean remuneraciones demasiado elevadas alegando su nivel de experiencia», apunta el presidente de Agett. Si bien estos candidatos han estado descolgados del mercado laboral durante años, tienen un importante punto a su favor: la experiencia. «En el trabajo, en el hogar, con la familia -puntualiza Durán-, en la vida y eso se nota a la hora de trabajar». Por ejemplo, la catedrática señala que en el pequeño comercio es más atractivo este tipo de perfil.
«Además, al haber saltado al mundo del trabajo bajo circunstancias complicadas muestran una interesante capacidad de adaptación y de enfrentarse a las dificultades», expone Aranda, quien también resalta la ilusión de estas mujeres. «Saben lo que les ha costado llegar hasta ahí y por eso lo valoran más que otros».
Oportunidades variadas
Según datos de Agett, las ramas donde tienen más peso los mayores de 55 años y, por tanto, donde más opciones de empleo encuentran son actividades en hogares, agricultura, sanidad y educación. Otros puestos se ofrecen en supermercados, call centers y pequeños comercios. Se trata de trabajos que requieren de una formación corta y específica, perfecta para estos candidatos que buscan una incorporación inmediata.
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