Bono, buen amigo del alcalde de Madrid, ya pensó en esa fórmula antes de que su Grupo rechazara honrar a la monja en el Congreso

Jueves, 27-11-08
¿Quién dijo que el episodio de la placa de la Madre Maravillas ya era página pasada? Se equivocó. La santa todavía dará mucho que hablar en el Congreso y fuera de él. Según ha podido saber ABC, en la Mesa presidida por José Bono se mantiene viva la idea de pedir al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que sea el Ayuntamiento el que coloque la placa de la santa en la fachada del edificio del Congreso situado en el número 40 de la Carrera de San Jerónimo, donde nació sor Maravillas.
El presidente Bono ya barajó esa posibilidad antes de toda la polémica, pero finalmente la Mesa acordó colocar la placa de homenaje en las instalaciones del Parlamento. Luego llegó toda la bronca política desde el Grupo Socialista, Izquierda Unida y Esquerra, y Bono optó por dar marcha atrás con la medida. De momento...
Fuentes parlamentarias consultadas por este periódico afirman que la «vía del Ayuntamiento está abierta» y sólo hace falta encontrar el momento oportuno, que no es éste, para que se produzca una conversación con el alcalde Ruiz-Gallardón, quien, por otra parte, mantiene una muy buena relación con Bono.
El presidente del Congreso está especialmente dolido y molesto con el Grupo Socialista, por la actitud que vio contra él durante la polémica de la placa. De hecho, a Bono le traicionó un micrófono y se le pudo escuchar este comentario informal: «Aquí hay mucha santa y algún malo. Y en los partidos propios hay hijos de puta». Pero Bono, sobre todo, está dolido con el portavoz socialista, José Antonio Alonso, por creer que capitaneó la rebelión contra él, según fuentes del Congreso. Las mismas fuentes señalan que el malestar ha llegado también a algunos sectores del PSOE, por «la imagen de intolerancia que se ha dado».
Sin polémica
La posibilidad de que sea el alcalde Gallardón el que ponga una placa a la Madre Maravillas no ocasionaría tanta polémica, según sostienen las mismas fuentes. En la Mesa, el PP, CiU y PNV no se opondrían, en principio, y Bono, tampoco. Incluso el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, señaló que habría sido «más conveniente» que fuera el Ayuntamiento de Madrid el que pusiera la placa a la santa en el exterior del edificio.
Y de la Madre Maravillas, a la lista de famosos de Bono. Hay días que en el Congreso hay dos Plenos simultáneos: uno en el hemiciclo, donde se debate de asuntos de Estado, como la entrada de Lukoil en Repsol; y otro en los pasillos, donde los diputados hablan y discuten de lo que les piden el cuerpo y los periodistas. Y ayer sólo se hablaba de José Bono y su lista de famosos. Fuera de micrófono, había bromas para todos los gustos («¿Alguien sabe dónde está Bono?», preguntaba uno. «Está hablando con Marujita Díaz en su despacho», contestaba otro). Bromas aparte, los diputados coincidieron ayer en mostrar su sorpresa, como mínimo, por la iniciativa unilateral del presidente del Congreso de presentar una lista de famosos para que acudieran el día 5 a leer la Constitución, de manera intercalada con 350 escolares. El PP afeó el modo de proceder de Bono, «sin encomendarse a Dios ni al diablo», y el PSOE le defendió como mejor pudo.
Fuentes cercanas a Bono explicaron que la lista se hizo a partir de las propuestas que presentaron los escolares que han visitado el Congreso en los últimos meses. El presidente de las Cortes pidió «no sacar las cosas de quicio», y apuntó que su lista, con personajes como Íker Casillas, Ramón Calderón, Joan Laporta o Miguel Bosé, «no ofendía a nadie». Recordó que fueron los servicios de la Cámara los que le hicieron la lista a partir de los «ídolos» de los chavales. «¿Qué tiene de malo que venga aquí Nadal?», se preguntó.
«Es un error, pero sin mala fe»
El PP no censuró los nombres, incluso les parece corta la lista de veinte personas, pero sí criticó el «estilo dictatorial» de Bono, por no contar con nadie, según los populares. Otras fuentes del mismo partido echaron un capote a Bono: «No lo ha hecho con mala fe, aunque sea un error».
Desde el PSOE, Ramón Jáuregui, el «número dos» de su Grupo, reconoció que no conocía bien la iniciativa, pero en todo caso le parecía «razonable» y «bien». El PNV e IU se unieron a las críticas, aunque por motivos diferentes. «Me sorprende que alguien en el Congreso necesite del apoyo del mundo de la farándula», comentó Josu Erkoreka. «No tiene que haber una celebración friqui de la Constitución, pero alguna tiene que haber», dijo Gaspar Llamazares.
Deportistas invitados personalmente por Bono contactados por ABC aseguran que han recibido una llamada para anular la cita. La excusa: la avalancha de demandas que había. No se mencionó el lío formado.

