Los estados de ALBA exigen un «cambio a fondo del sistema financiero mundial»
Antes de asumir el poder en la Casa Blanca, Barack Obama, recibió ayer una exhortación de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) -formada por Nicaragua, Bolivia, Honduras, Cuba y Venezuela- para que resuelva la crisis financiera mundial: «Con Bush no hay nada que hacer».
Por ello, el presidente venezolano, Hugo Chávez, convocó su anunciada III Cumbre del ALBA -que surgió a iniciativa del caudillo venezolano hace tres años para contrarrestar al modelo propuesto por el gobierno estadounidense-con el fin de dar una respuesta a la cumbre del G-20 que se celebró recientemente en Washington sobre la crisis mundial.
Los representantes del ALBA matizaron su opinión sobre la figura del nuevo presidente de los EEUU. Todos coincidieron, más o menos, en cifrar sus esperanzas en el nuevo gobierno de Washington. En el fondo su comercio externo depende de lo que compren los estadounidenses.
Récord inusual de Chávez
Como anfitrión del grupo bolivariano, Chávez dijo: «A mí me acusan de interferir en los asuntos de Bolivia pero en verdad es el Gobierno de los EE.UU. el que ha interferido en la vida de ese país andino». «Hemos convocado esta cumbre del ALBA para debatir por unas horas y escucharnos acerca de la crisis mundial global». Buscó titulares para su discurso: «Es una crisis del sistema capitalista y de toda su estructura financiera». Chávez aseguró que hay un perfil que une a sus socios: «Hay que enterrar el capitalismo y no relanzarlo. La solución es por el socialismo. Debemos crear un nuevo socialismo».
Después de asegurar que leyeron con lupa el documento que produjo la cumbre del G-20, dijo «no ver nada nuevo». «No tenemos esperanzas de que el gobierno actual de Washington vaya a solucionar la crisis. Vamos a ver y esperar si el nuevo gobierno de los EE.UU. es capaz de cambiar la relación internacional».
Chávez propuso la «disolución del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. La hegemonía del dólar tiene que acabar. Exigimos la transformación a fondo del sistema financiero mundial. La ONU debe iniciar un debate sobre la crisis mundial».
En su intervención, el presidente hondureño, Manuel Zelaya, fue menos agresivo que Chávez en su discurso antiimperialista. Zelaya consideró que ésta es la crisis más grande que ha tenido el planeta y el capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial. Pero fue muy pródigo con el presidente electo de los EE.UU. Dijo que la primera potencial mundial «ha tenido un cambio sustancial con la elección de Barack Obama». Respaldó la propuesta de Chávez de que el debate sobre la crisis se lleve a cabo en la ONU y no en foros reducidos y se mostró partidario de crear un nuevo orden global financiero más humano, y propuso la posibilidad de fusionar los bancos regionales. «En vez de un Fondo Monetario Internacional hay que crear un nuevo Consejo Monetario Mundial, una nueva estructura financiera y bancaria», dijo.
Hasta ahora Venezuela ha sido y es la única que aporta fondos a sus socios del ALBA y de Petrocaribe, pero con la crisis y las necesidades internas y externas las cosas cambian.

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