
RSC Una imagen de «Hamlet» en la versión de la Royal Shakespeare Company
André Tchaikowsky, un pianista judío que escapó del Holocausto, ha visto hecho su sueño finalmente realidad y, casi treinta años después de su muerte, su calavera ha aparecido sobre el escenario en una producción de la Royal Shakespeare Company (RSC). Y lo ha hecho en la escena en la que una calavera tiene el máximo de protagonismo: cuando Hamlet sostiene en su mano el cráneo de Yorick y en un monólogo considera los viles efectos de la muerte.
Nacido en Polonia con el nombre de Robert Andrzej Krauthammer, que luego cambió al instalarse en el Reino Unido, escapó de Polonia a los 7 años gracias al uso de un pasaporte falso y en compañía de su abuela. Sus padres murieron en el gueto de Varsovia. Pianista de profesión y con domicilio en Oxford, en 1982 falleció de un cáncer a los 46 años. Previamente había donado sus órganos para el uso de la ciencia, «con la excepción de mi calavera, que será ofrecida por la institución que reciba mi cuerpo a la Royal Shakespeare Company para el uso en representaciones teatrales».
Años en el almacén
Durante todo este tiempo ha estado dentro de una caja, en el almacén de vestuario y decorados de Stradford-upon-Avon, ciudad natal de Shakespeare y sede de la RSC. En 1989 hubo un primer intento de sacar esos restos de André Tchaikowsky al escenario, pero, a pesar de que el actor Mark Rylance ensayó con la calavera, finalmente éste la dejó de lado, pues, cuando la tenía delante, no podía dejar de pensar en su procedencia, en lugar de concentrarse en el monólogo sobre la triste suerte del jocoso Yorick. Después, otros actores también se mostraron incómodos con el cráneo.
La ocasión ha llegado con el Hamlet interpretado por David Tennantm, en la principal producción de la RSC en esta temporada. El director Greg Doran quería dar a la producción el mayor sentido de realidad posible, aunque el secreto no se ha hecho público hasta que las representaciones han terminado en Stradford-upon-Avon para no distraer la atención de los espectadores. «Pensé que habría dado la vuelta a la obra y que todo se habría quedado en el hecho de que David usaba una calavera real», ha declarado Doran.
Ahora la obra llegará a Londres, sin que la RSC haya decidido aún si seguirá utilizando la misma calavera, mientras Hamlet dice en el acto V, escena I: «¡Ay, pobre Yorick! Le conocía, Horacio: un tipo de infinita broma, de la más excelente fantasía».
Para su uso la compañía ha requerido de un permiso especial de la Autoridad sobre Tejidos Humanos, ya que esos huesos tienen menos de cien años de antigüedad.


