No habría espacio en estas páginas para contar los actos repartidos ayer por toda España para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Una de cada tres mujeres en el mundo serán víctimas en algún momento de su vida, dice la ONU.
Se habla de «pandemia», de terrorismo machista, de desigualdad y se extienden los casos como un reguero pese al empeño institucional y social en ponerles freno. La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, era ayer la cara gubernamental. Y expuso cifras de nuevo de escalofrío: se han contabilizado 400.000 víctimas de la violencia machista este año en nuestro país.
Claro que al final las denuncias serán muchas menos, entre 125.000 y 140.000, según la tendencia de los dos últimos años. Las 400.000 las saca la ministra de «extrapolar» los datos de la macroencuesta de violencia de género de 2006, de donde se desprendió que 1,5 millones de mujeres habían sido maltratadas alguna vez en su vida. Habló la ministra de «maltrato técnico», aquellas que saben lo que es sufrir y nunca lo dirán, y habló de futuro: España promoverá a partir de 2010 la creación de un observatorio europeo, un órgano de análisis.
lanteó Aído dos cuestiones que no pueden esperar más: que en tres años el 90 por ciento de los profesionales que trabajan con mujeres maltratadas tengan una formación específica en violencia de género y que se ponga coto a la imagen y los estereotipos que trasladan de las mujeres algunas series de ficción, sobre todo las de adolescentes.
Propuestas del PP
El PP también ha querido aportar su grano de arena y ha presentado al Gobierno siete medidas, «en nombre del PP y de muchas mujeres que piensan que hay muchas cosas que hacer», para luchar contra esta lacra. La voz del Partido Popular fue su secretaria general, María Dolores Cospedal, quien recordó que desde 2004 hasta hoy son 327 las mujeres fallecidas en España a manos de sus parejas o ex parejas.
Entre otras propuestas, Cospedal se mostró partidaria de reformar la ley para que los hombres que quebranten las órdenes de protección y alejamiento sean puestos de forma inmediata a disposición judicial (en la actualidad apenas se les amonesta); también de modificar el Código Penal porque «no puede ser -sostuvo- que todavía se consideren como atenuantes la drogadicción y el alcoholismo».
Por otra parte, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aprobó ayer por unanimidad reforzar el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Torrejón de Ardoz. Su titular, Gemma Poveda, denunció en numerosas ocasiones ante el órgano de gobierno de los jueces la sobrecarga de trabajo que sufre este órgano (que tramita tanto causas penales como civiles). La juez no llegó a tiempo para conceder una orden de protección a la ciudadana argentina Sylvina Bassani, que fue asesinada por su ex marido en Alovera (Guadalajara).
La propuesta aprobada por la Permanente, de la que ha sido ponente el vicepresidente del CGPJ, Fernando de Rosa, sugiere la adscripción permanente de una juez hasta ahora sustituta en el juzgado bis de apoyo, con competencia exclusiva en violencia de género. Junto a ella, serán destinados a ese juzgado un secretario judicial y seis funcionarios.
Ayer, el recuerdo de Sylvina Bassani estuvo presente en la localidad de Alovera. También el de su nuevo compañero, que fue asesinado junto a ella. Asimismo, en todos los actos se ha elogiado al profesor Jesús Neira, agredido brutalmente por defender a una maltratada.