Publicado Martes, 25-11-08 a las 21:18
Muchos de los acontecimientos jurídicos que nos afectan suceden en red. El Parlamento Español está a punto de dar comienzo a regular el fin de la neutralidad de esa red en España con el pretexto de salvaguardar los derechos de autor, especialmente del ámbito musical y cinematográfico. Quizá muchos no saben que los derechos civiles, al menos en las sociedades desarrolladas, se basan en información y comunicación. Dado que esa información y comunicación pasa por un medio físico, el cable, ahora confluyen no sólo los intereses de las compañías que son propietarias de ellos, sino de todos los intereses económicos y políticos que saben que el futuro dependerá de dos modelos: de que la red esté abierta o que pueda ser controlada.
Poderosos grupos de interés, entre ellos el de la industria de la música en España y de la industria cinematográfica norteamericana acusan a la red, al cable, de someterles a un tsunami y que cada segundo de funcionamiento de la red representa pérdidas millonarias para las multinacionales del sector.
Eso ha generado un estado de necesidad legislativo, de estrés mediático, con el fin de aprovechar la apariencia de crisis jurídica para crear mecanismos de control sobre la red que permita el control de su contenido. Quizá muchos no saben que los informes financieros presentados por Warner Music, entre otras, a la Bolsa norteamericana, demuestran que la empresa y sus filiales internacionales crecen gracias especialmente a la red. ¿Hablamos de sanear un sector o de propiciar un cambio político con ese pretexto?

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