Pretende enseñar al personal de atención primaria cómo acercarse a la mujer para que reconozca la situación sin sentirse agredida
Lunes, 24-11-08
Los médicos de atención primaria juegan un papel clave en la detección de la violencia doméstica porque muchas mujeres tienen miedo a reconocer la situación y es ante el médico de familia donde algunas comienzan a desvelar la existencia de maltratos. Cuando eso ocurre, es importante que los médicos tengan información sobre qué es la violencia de género, cuáles son los factores que influyen en esta lacra y cómo actuar.
Por este motivo, la Comunidad de Madrid ha editado la «Guía breve de actuación en atención primaria en caso de violencia hacia las mujeres», que tiene como objetivo facilitar a los profesionales sanitarios de los centros de salud de la región un protocolo de actuación a llevar a cabo ante los casos de maltrato. Así, este documento recoge los pasos a seguir por el profesional cuando se tiene la sospecha de un caso de violencia de pareja, entre los que se encuentra la valoración del riesgo vital o el establecimiento de un plan de seguridad para la agredida.
«Un acercamiento inadecuado a una mujer víctima de género la puede llevar a encerrarse más en sí misma», explica Patricia Flores, directora general de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, quien asegura que la situación de maltrato, en casi todos los casos, es negada por las mujeres inicialmente. «Muchas intentan excusarlo porque les cuesta reconocer que ese ideal de vida que se habían planteado se ha venido abajo y su marido es un maltratador», asegura. En este sentido, en la guía se dan consejos prácticos a los sanitarios sobre cómo indagar sobre el fenómeno, con preguntas como «¿le gusta como la tratan en casa?», «¿ha sentido miedo de su pareja?» o «¿tiene oportunidad para tomar decisiones sobre cuestiones cotidianas de su vida como qué comer o qué ponerse?». Cuestiones que pretenden que la mujer se sienta cómoda ante el profesional sanitario y no como una víctima.
De hecho, según explica Flores, se considera que esta situación de negación es más fácil que se rompa ante el médico, ya que las mujeres que son víctimas de violencia de género suelen desarrollar patologías psicosomáticas, que están relacionadas con depresión, tristeza, dolores variados (polisíntoma) y el médico puede ayudarlas a externalizarlo.
Esta guía tiene como fin último que las agredidas salgan de la situación de maltrato. Para ello pretende implicar a los médicos tanto para informar a las mujeres de todos los recursos que tienen a su disposición (centros de acogida, teléfonos de emergencia...), como para detectar la evolución de la situación.
Las señales de alerta
Así, el documento recoge, entre otras cosas, una serie de señales de alerta que indican que la mujer se encuentra en una situación de riesgo grave: los episodios de violencia se producen también fuera del domicilio, el maltratador ha sometido a la mujer a actos de violencia sexual, la pareja dispone de armas en casa... son sólo algunos de los indicadores de una situación realmente peligrosa. Ante estos casos, los médicos deben informar de todo aquello que la mujer va a necesitar si tiene que abandonar su domicilio de forma urgente, como fotocopias de los documentos identificativos, una bolsa con ropa y medicamentos, una provisión de dinero en metálico o una cuenta corriente que sólo ella conozca.
Además, es fundamental que los médicos expliquen a las mujeres la importancia que tiene para su salud la continuidad de su atención sanitaria, ya que la mayoría tienen que ser derivadas a otro tipo de servicios más especializados, como la salud mental, el trabajo social, la ginecología o la pediatría si tiene hijos.
En resumen, el profesional debe dar los siguientes pasos: detección de la violencia de pareja hacia las mujeres, valoración de esa violencia, intervención del profesional, valoración del riesgo vital, establecimiento de un plan de seguridad para la mujer o sus hijos y su posible derivación a otros servicios sanitarios.
Detección de riesgo familiar
La edición de esta guía se suma a la creación del Servicio de Detección de Riesgo Familiar puesto en marcha en los servicios de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid en los primeros meses de 2008. Este servicio está dirigido a tratar a todas aquellas personas en las que se detectan síntomas que induzcan la posibilidad de maltrato, sin distinción de edad ni de sexo. Así, se atiende cualquier tipo de maltrato que tenga lugar en el seno del hogar, incluyendo a los hijos sea cual sea su edad, las personas mayores o cualquiera de los miembros de la pareja que esté siendo agredido.
Aunque aún no se ha cuantificado el rendimiento de esta iniciativa, Flores asegura que los primeros datos apuntan al buen funcionamiento del servicio: en los primeros cinco meses de año, sólo en el área sanitaria seis (Majadahonda, Collado Villalba y Moncloa) se han detectado 20 casos de violencia dentro de la familia. No en vano, según los estudios de la Dirección General de Atención Primaria un 10 por ciento de las madrileñas de entre 18 y 70 años han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja, ya sea física, psicológica o sexual.

