Actualizado Domingo, 23-11-08 a las 08:54
Los gobernantes de la región Asia Pacífico dieron hoy su respaldo a las medidas decididas por el G-20 para afrontar la crisis económica y al libre comercio, pero además tuvieron tiempo para tratar algunos problemas políticos.
Reunidos durante varias horas en el fortín conocido como el "Pentagonito", sede del cuartel general del ejército, los 21 presidentes o primeros ministros del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) repitieron, como era de esperar, las recetas decididas en la reciente cumbre de Washington por el G-20.
La idea central, que ya se ha impuesto sin discusión en los debates en estos días previos a la cumbre, fue que poner obstáculos al libre comercio no haría sino agravar la situación de la economía mundial.
Esta es la tesis que articula el documento sobre la economía global, que el gobierno peruano ha querido separar del documento oficial de la cumbre y que se hará público mañana. Para los 21 miembros de APEC, la solución al torbellino financiero y económico no está en el proteccionismo, sino en mantener los principios del libre mercado que han inspirado a esta organización desde su creación en 1989, señala la declaración.
"Reiteramos nuestra creencia de que los principios del libre mercado y los regímenes de libre comercio e inversiones, seguirán llevando al crecimiento global, el empleo y la reducción de la pobreza", manifestaron los gobernantes.En su declaración los gobernantes apoyan también los esfuerzos de las instituciones financieras y los bancos privados "para asegurar que esté disponible la financiación adecuada para los negocios, incluidas la pequeñas y medianas empresas, y mantener el flujo de comercio e inversión en la región", dijo la declaración.
Los gobernantes hicieron también alusión casi de pasada a otros "importantes desafíos que tiene la región", como el cambio climático, la seguridad energética, un desarrollo limpio y la lucha contra el hambre, la pobreza, la enfermedad y el terrorismo", temas que han estado casi ausentes del debate en los pasados días.
Una de las personalidades que más ha brillado en esta jornada ha sido el presidente colombiano, Álvaro Uribe, único jefe de estado no miembro de APEC invitado a la cumbre de Lima y que se lleva nada menos que el apoyo de EE.UU., China, Japón y Rusia para incorporar a Colombia al APEC en 2010, además de un TLC con Canadá y un acuerdo de promoción de inversiones con China. Si bien el APEC tiene un color marcadamente apolítico, la convergencia en Lima de tantos gobernantes de grandes potencias ha propiciado un inevitable tratamiento de cuestiones netamente políticas, ya sea el programa nuclear coreano o la crisis en el estado caucásico de Georgia.
Así, una reunión a tres bandas en Lima entre los gobernantes de EE.UU., Japón y Corea del Sur cristalizó en el anuncio para el próximo mes de nuevas conversaciones internacionales para la desnuclearización de Corea del Norte, protagonizadas por los cuatro países mencionados más Rusia y China, y que se celebrarán en este último país.
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, que ha llegado a esta cumbre con un perfil muy bajo (no va a ofrecer ningún discurso ni trae propuestas económicas) sí aprovechó para reunirse con George W. Bush y con el primer ministro japonés, Taro Aso. Con el primero se daba por hecho que la cuestión de Georgia estaría sobre el tapete, después de que Bush diera en Lima unas contundentes declaraciones recordando que hoy se cumple el quinto aniversario de la "revolución de las rosas", según él "uno de los capítulos más inspiradores en la historia de la libertad".
Con Taro Aso planeaba la incertidumbre de si saldría a relucir el asunto de las Islas Kuriles, si bien el asunto parece preocupar poco en Rusia y más en Japón, al fin y al cabo país que reivindica esas islas ocupadas por Rusia.
La presencia en Lima de tantos dirigentes mundiales generó unas inéditas necesidades de seguridad que pasaron no solo por la movilización de 39.000 agentes de policía, sino que hoy entraron en iza incluso una fragata de la Armada peruana y un portaaviones estadounidense con aviones F16.
Los distritos cercanos a los hoteles de las delegaciones y al "Pentagonito" han sido virtualmente tomados por las fuerzas de seguridad peruanas, que han cerrado calles al tránsito rodado y peatonal y han apostado a policías en puentes y edificios públicos. Una simbólica manifestación de apenas 200 personas en las cercanías de la embajada de EE.UU., convocada contra la presencia de
Bush y la misma cumbre de APEC, mereció la estricta vigilancia de un número superior de policías, varios a caballo, y dos tanquetas antidisturbios, pese a que en ningún momento degeneró en disturbios ni violencia. Y eso que el día había empezado con un seísmo, uno de los leves a los que está acostumbrada Lima: un temblor de 3,8 grados en la escala Richter que pareció querer recordar a los gobernantes las turbulencias del mercado financiero sobre las que iban a tratar en su cumbre anual.

