Guillermo Ansaldo: «La desaceleración puede afectar al despliegue de la fibra óptica»
«Telefónica no tiene un problema de supervivencia así que su obligación es aprovechar estos momentos para buscar oportunidades» FOTO: ERNESTO AGUDO
Domingo, 23-11-08
Cuando el presidente de Telefónica, César Alierta, apostó en diciembre pasado por Guillermo Ansaldo (Argentina, 1962) para sustituir a un desilusionado Antonio Viana-Baptista en la dirección del negocio español, vislumbraba la actual crisis económica, aunque quizás no su amplio calado social. Doce meses después, Guillermo Ansaldo ha perdido buena parte de su acento argentino, pero mantiene frescas las crisis económicas que ha vivido en su país natal cuando desempeñaba el puesto de consejero delegado de Telefónica de Argentina. En la primera entrevista que concede, desde su actual cargo, se muestra optimista y dispuesto a aprovechar todas las oportunidades de negocio que se presenten.
¿Qué le depara la crisis a Telefónica?
Estamos creciendo más en entornos económicos no maduros, como Brasil, pero desde el punto de vista de resultados a pesar de que la economía crece o no crece, estamos muy satisfechos. Vemos la crisis con realismo, pero con una visión optimista.
Una postura difícil de defender en los tiempos que corren...
Es evidente que hay mucha incertidumbre porque es muy difícil saber lo que va a pasar en 2009, pero estamos absolutamente seguros de que la economía dará la vuelta. Aunque hoy parezca que estamos en el Apocalipsis, esta situación pasará y no podemos adoptar una política pesimista, de creer que estamos en una crisis insalvable y dejar de invertir. Telefónica no tiene un problema de supervivencia así que nuestra obligación es aprovechar este momento para buscar oportunidades.
¿De qué oportunidades hablamos?
De seguir desarrollando y mejorando productos y servicios, y también de seguir innovando para cuando el ciclo económico dé la vuelta. Evidentemente, tenemos que ser presupuestariamente prudentes pero no nos podemos permitir que la situación mejore y estemos distraídos. Quizás no podamos vender tanto como en otras circunstancias, pero tenemos que aprovechar para mejorar. Sería un pecado frenar la investigación y el desarrollo del grupo por ahorrarnos dinero.
¿Podríamos ver compras?
Si surge una buena oportunidad habrá que mirarla con muchísima prudencia. En España veo inversiones para infraestructuras, más que para adquisiciones dada nuestra fuerte posición en el mercado.
¿Qué veremos en los próximos meses?
Más de lo mismo. Es decir, un mercado maduro, que crece poco, y con ganancia neta de clientes, aunque a menor ritmo que antes. Los clientes están cuidando mucho el céntimo de euro, y funcionan los productos que ofrecen control del gasto o un beneficio económico claro. También es cierto que hemos aprendido que la banda ancha es imprescindible. Y con el móvil sucede lo mismo que con la luz. Aunque te quedes sin empleo, no puedes prescindicir de él.
¿Pueden afectar las dificultades de financiación a las inversiones de Telefónica?
Aún no es público porque ni siquiera se ha aprobado internamente pero para 2009 pensamos en un presupuesto de inversiones más prudente, pero muy importante. Telefónica tiene un balance muy saneado. Hemos vuelto al nivel de deuda previo a la compra de O2 y tenemos una posición cómoda aunque no para hacer tonterías. El dinero vale mucho más que antes. Se ha convertido en un bien escaso y ahora hay que administrarlo con muchísima prudencia, pero nosotros lo tenemos.
¿Y en el caso del lanzamiento comercial de la fibra óptica? Tenemos un plan de inversión a largo plazo con dos grandes fases. Una, acercar la fibra lo más posible a las zonas con concentración de viviendas y edificios. Ése proceso comenzó el año pasado, lo hemos seguido haciendo 2008 y lo continuaremos en 2009. La segunda parte será llevar la fibra hasta el hogar. Y este proceso conlleva una inversión importante que va ligada a la demanda. Esta segunda fase sí puede verse afectada por la desaceleración porque depende de cuánta gente va a estar dispuesta a pagar por un servicio con más prestaciones y, por tanto, más caro.
¿Cuánto se puede llegar a recortar la inversión?
Es lo que estamos definiendo. Dependerá del apetito comercial que halla. Hay un nicho de gente dispuesto a pagar mucho más por accesos de calidad, pero hay otros servicios que ni siquiera los hemos puesto en marcha.Quizás tengamos que alterar algunos precios, funcionalidades, y condiciones. En paralelo a la red, tenemos que acometer otra inversión, relacionada con el desarrollo de las prestaciones. Lo que justifica el despliegue de la fibra óptica, además de la mayor velocidad, son los nuevos servicios como el vídeo de alta definición en más de un televisor, vídeo conferencias, teleasistencia, servicios de seguridad... Vamos a mantener este desarrollo aunque de forma más moderada de lo que habíamos pensado y, quizás, sin mega-lanzamientos.
La Comisión Europea y la CMT mantienen posturas divergentes sobre la regulación de fibra, ¿cómo les afecta?
El modelo de fibra óptica español ha abierto una discusión entre la CMT y la Comisión Europea que ambos tendrán que resolver en un máximo de dos meses o, de lo contrario, la Comisión tendrá que presentar un nuevo modelo. Entretanto, la Comisión nos ha autorizado a comercializar fibra óptica y ya lo estamos haciendo. Nos gustaría contar con una visibilidad regulatoria estable en el tiempo porque ahora nos movemos con medidas cautelares, que son transitorias. Esperamos que el problema se resuelva lo antes posible por una cuestión de efectos prácticos y de claridad en las reglas de juego.
¿Cree que el modelo que defiende España es el correcto?
A estas alturas más que añadir polémica sobre los modelos normativos lo que prefiero es que haya alguno para poder empezar. O nos movemos con las medidas cautelares actuales o nos movemos con el modelo en análisis o con otro nuevo pero lo fundamental es tener alguno que luego se pueda ir ajustando. El modelo propuesto por la CMT tiene desarrollos que no nos gustan y otros que entendemos mejor pero es el que está y por eso preferimos que se apruebe. Las cautelares no son una regulación firme.
El último ERE de Telefónica causó mucho revuelo, ¿piensa en recortes adicionales?
No hay nada más previsto, ni hablado, ni pensado, en 2008 ni 2009. Ha sido un tema muy sensible por la situación actual y porque se trata de Telefónica, pero su magnitud es muy acotada. Telefónica lleva practicando EREs desde hace siete u ocho años, y 2008 va a ser el año con menos bajas desde, al menos, el 2000.
¿Es un momento de promociones o de consolidar costes?
Nosotros vamos a aumentar nuestra apuesta por la baza promocional en fijo y móvil, hacia ofertas que estarán vigentes períodos acotados de tiempo y permitirán rebajar los precios.
¿Y la factura única?
Estamos trabajando con un plan pero no a corto plazo. Ahora trabajamos en ofrecer un punto único de compra y contacto. Se trata de que llames dónde llames, la persona que te atienda pueda resolver todos tus problemas.
Los call centers actuales son motivo generalizado de queja, ¿no se pueden mejorar?
Nosotros somos unos continuos insatisfechos con este servicio. Hemos mejorado mucho, pero sabemos, y es una prioridad, que tenemos que seguir mejorando.
El sector de las «telecos» es uno de los más reclamados...
Nos preocupan las reclamaciones y son un problema pero no sólo de Telefónica sino del sector y estamos viendo como podemos dar una respuesta en conjunto. No obstante, si comparas las reclamaciones con nuestro número de clientes el ratio baja bastante.
¿Es Telefónica el operador más caro de Europa?
La Comisión de las Telecomunicaciones llegó a esa conclusión porque comparó nuestros paquetes más vendidos, que son los combinados de voz plana e internet, con los paquetes más vendidos en otros países que tan sólo incluyen banda ancha. Si Telefónica fuera el operador más caro, nuestros competidores tendrían que estar forrándose a llevarse nuestros clientes y no es eso lo que está pasando.

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