La tristeza que reinaba entre los miles de chicos que abarrotaban ayer las inmediaciones de El Balcón de Rosales lo decía todo. También la sensación de incomprensión que flotaba entre unos chavales para los que esta muerte «a todas luces se podía haber evitado».
Para ellos, las medidas tomadas por la administración durante la pasada semana llegan tarde, «porque ya no se puede hacer nada por Álvaro». «Pero sí para que esto no vuelva a repetirse. Ni aquí en Madrid ni en ningún otro lado», coincidían en decir.
Por eso se reunieron ayer ante el lugar en que murió su amigo. «Para que la ley no vaya detrás de los sucesos, para que no tenga que morir nadie más para que alguien tome cartas en el asunto», pedían.
Todos sin excepción sienten que les podía haber pasado a ellos. «Lo ocurrido le podía haber pasado a cualquiera que conoces», apuntaba María, de 18 años. «Sentimos una gran impotencia, nos han quitado a Álvaro, han destrozado una familia. Los porteros están para cuidarnos, no para matarnos», exclamaba indignada. «No tenemos ninguna gana de salir, pero cuando lo hagamos será con mucho cuidado».
La mayoría se mostraba de acuerdo con los exámenes que en el futuro tendrán que realizar los porteros. «Es lógico que tengan que pasar pruebas. Como en cualquier trabajo», decía Marta, de 19 años. «Por la noche nos sentimos inseguros, abusan mucho de la gente, nos tratan como a ganado». Ella, que estaba el viernes en el Balcón de Rosales, se quejaba de que «incluso tratan igual a las chicas que a los chicos». «Y cuando no estás dentro del local ya puedes encontrarte mal que no es su problema», denuncia. Marta y su amiga Ana, que trabaja de camarera por las noches, no conocían de nada a Álvaro, pero acudieron ayer porque quieren creer «que van a cambiar las cosas». «Al menos a partir de ahora se van a respetar los aforos», apuntaba Ana.
Tampoco Ricardo y Miguel le conocían, pero fueron a Rosales para demostrar su afecto a la familia, y su indignación ante un hecho que para ellos también «se podía haber evitado». «Esperamos que a partir de ahora haya más regulación y que los locales cumplan todos los requisitos».
«Se podía haber evitado»
Muchos padres también quisieron participar de la concentración por una muerte que ha conmocionado a sus hijos. «Esperamos con esto que no haya ningún Álvaro más», decían Zacarías y Mercedes, vecinos del Barrio del Pilar, que pedían «tranquilidad cuando nuestros hijos salen por las noches».
Desde Cádiz y para acompañar a Beatriz y a la familia había llegado Víctor López. Conocía a Álvaro desde pequeño, ya que veraneaban en el mismo sitio. «Era un chico extraordinario, abierto, cariñoso». «Es evidente que la noche funciona mal y que todos somos responsables». «Esta sociedad hay que cambiarla. No tiene sentido esta forma de diversión inocua, sin ningún sentido. Se podía haber evitado con conciencia, con principios».
Por solidaridad con la madre, Beatriz, «una mujer con la cabeza muy bien amueblada, cabal y con temple, que nunca ha levantado la voz», y «para que esto no vuelva a ocurrir», acudieron igualmente Flor y Ana, compañeras de trabajo en Hacienda. «Está claro que el colegio donde estudiaba Álvaro se ha movido mucho, pero esta concentración es por él y para que no le ocurra a otros chavales». Ya lo ha dicho su madre. y lo repitieron ayer muchos jóvenes de Madrid: «Que la muerte de Álvaro sirva para algo».