Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, se perfila para el Departamento del Tesoro y Bill Richardson para la cartera de Comercio
Actualizado Sábado, 22-11-08 a las 06:43
Aunque el presidente electo de Estados Unidos ha sido famoso por la disciplina y sigilo de su plana mayor durante toda la campaña electoral (llegando a acuñar la etiqueta de «no-drama, Obama»), tanto las filtraciones como las especulaciones prematuras se están convirtiendo en casi la rutina diaria durante el proceso de formación del nuevo gobierno. Dentro de una complicada transición, no se están cumpliendo los metódicos planes para anunciar oficialmente a partir de la primera semana de diciembre los principales cargos en materia de economía y seguridad.
Ayer por la tarde, confidentes de Hillary Clinton y fuentes del equipo de transición han apuntado que la ex primera dama parece haber aceptado la oferta de Obama de convertirse en la próxima secretaria de Estado. Decisión que supondría abandonar su escaño en el Senado por Nueva York y colocarse a las órdenes de su antiguo rival durante las primarias del Partido Demócrata.
La decisión de Hillary se habría producido tras una conversación adicional con el presidente electo para aclarar detalles sobre la naturaleza de su nuevo papel y las prioridades de política exterior que tendría que coordinar al frente del Departamento de Estado. De no haber aceptado esa oferta, la ex primera dama se habría tenido que contentar con un papel secundario en el Senado federal, cuyo reparto de poder depende de la antigüedad.
La supuesta incorporación de Hillary a la Administración Obama se produce también entre la polémica sobre posibles conflictos de intereses por los intensos pero opacos manejos financieros realizados por Bill Clinton tras su salida de la Casa Blanca. Para facilitar la incorporación de su mujer al Ejecutivo, el ex presidente ha tenido que aceptar una serie de restricciones en sus futuras actividades y divulgar la procedencia de los estimados 250 millones de dólares reunidos para financiar su museo-biblioteca y su fundación.
Para hacerse cargo del Departamento del Tesoro, de una importancia multiplicada con la crisis y el paquete de rescate de Wall Street, el presidente electo habría seleccionado a Timothy Geithner, que a sus 47 años presidente del banco de la Reserva Federal en Nueva York. Al trascender ese nombramiento, los índices bursátiles han subido casi un 6%, logrando que el Dow Jones cerrase por encima de los 8.000 puntos.
El otro aspirante para hacerse cargo del Departamento de Estado, el hispano Bill Richardson, se tendría que «conformar» con la cartera de Comercio como pago a todos los esfuerzos realizados para la campaña de Barack Obama. El actual gobernador de Nuevo México sirvió durante la Administración Clinton como secretario de Energía y embajador ante la ONU.
La lucha entre Obama y Clinton durante las elecciones primarias del partido demócrata fue encarnizada, por lo que el acuerdo era visto por algunos analistas como complicado. Sin embargo, este puesto tiene gran relevancia, y podría colmar las ambiciones de la señora Clinton, que tendrá gran influencia, aunque sus decisiones deberán estar subordinadas al presidente. Ahora tendrá como principal misión la de reparar las relaciones de Estados Unidos con otros países, que se han visto dañadas durante el mandato de la Administración Bush.


