Beatriz Caballero nos atiende con la tranquilidad que da sentirse arropada no sólo por los suyos y los amigos de su hijo
Álvaro Ussía, sino por tantísima gente que no entiende cómo pudo ocurrir una muerte tan salvaje y, a la vez, tan evitable. Se encuentra en el cementerio, acompañada de unas amigas, donde ha acudido para llevar flores a su hijo y rezar por él.
«Estoy con un dolor incontenible, pero me encuentro serena. Yo tengo una fe extraordinaria, toda mi familia es religiosa», explica a ABC. La palabra familia es quizá la palabra más repetida durante la conversación. Beatriz tiene dos hijos más; Álvaro era el mediano, y está viuda. «Me apoyo, por supuesto, también en la familia, en los amigos», indica, y no sólo en los suyos, sino en los de Álvaro Jesús.
«Se lo agradezco profundamente. Es lo que a mí me da fuerzas y ánimo -añade-. Esta ayuda de los chicos... Como si les hubiera pasado a ellos». Sobre la concentración de hoy, ante El Balcón de Rosales, también tiene Beatriz palabras de agradecimiento: «En principio, lo de mañana [por hoy] es una cosa de los compañeros y los amigos de Álvaro. Si todo esto conlleva un cambio de la sociedad y las personas, que haya más amistad, más amor y menos odio, mucho mejor. Pero el protagonismo es de los chicos, de los jóvenes, de los compañeros...». Y hace hincapié en el mérito de que chavales estudiantes de segundo de Bachillerato, la mayoría de sólo 17 años, estén mostrando este comportamiento ejemplar.
«Yo tengo una fe extraordinaria, toda mi familia es religiosa. Me apoyo, por supuesto, también en la familia en los amigos»
Le preguntamos a Beatriz qué es lo que menos le ha gustado de lo que se ha difundido en los medios de comunicación, pero aclara: «Ni he leído ni he oído nada. No veo la televisión. Estoy al margen de todo eso. Lo importante es que estoy acompañada».
«El inicio de algo»
Sobre el debate abierto sobre la diligencia administrativa en el control de los locales de ocio frecuentados por jóvenes y el vacío legal en torno a los porteros de discoteca, la madre de Álvaro Jesús explica: «En general, tiene que cambiar todo. No sólo los asuntos de la noche. También la forma de ser de nosotros. Hay que darle a la vida otro sentido, no tan materialista. No sé si esto es el inicio de algo, pero me gustaría que la gente sepa que la vida es más que pasarlo bien y ganar dinero. Hay que tener un sentido más profundo de la vida».
Y Beatriz Caballero concluye: «Que la muerte de Álvaro no sea en vano».
«Ni he leído ni he oído nada de lo que se cuenta. No veo la televisión. Estoy al margen de todo eso. Lo importante es que estoy acompañada»
El miércoles pasado, la madre y los hermanos de Álvaro Ussía remitieron un comunicado a los medios en que afirmaban «en voz alta»: «Es intolerable la ausencia de una regulación de los locales de ocio».
«La libertad personal y los intereses empresariales para que sean respetables deben tener unos límites razonables y razonados», añadió la familia en el comunicado.