
Viernes, 21-11-08
A la selecta lista de «todos los hombres del presidente» Barack Obama se sumaron ayer dos nuevos nombres con todas las de ganar en las quinielas: el de la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, como posible responsable de Seguridad Interior, y el de la asistenta financiera de la campaña de Obama, Penny Pritzker, como ministra de Comercio.
Estos tanteos suscitan admiración e inquietud. La admiración es de los que aplauden que el nuevo presidente no esté formando un gobierno de inexpertos ni de novatos. La inquietud es de los que creen que se están tomando decisiones contrarias a las promesas de cambio. Los movimientos contra la guerra de Irak, que han sido apoyos fundamentales para Obama, temen un gobierno con demasiados «halcones» y representantes de la era de Bill Clinton. Hay miedo a una especie de «obamaclintonismo» -31 de los 47 nombres barajados para el equipo de Obama llevan el sello Clinton, según el portal «The Politico»-.
Primero fue la llamativa elección de Rahm Emanuel como jefe de gabinete del nuevo presidente. Luego se supo que el abogado defensor de Bill Clinton, Gregory Craig, sería consejero de Obama. La mismísima Hillary Rodham Clinton está en la lista para ser secretaria de Estado. Por supuesto ésta podría ser una quiniela envenenada, más encaminada a dinamitar el nombramiento que a propiciarlo. Otra salida que se contempla para Hillary es que tome el relevo de Ted Kennedy (quien padece un tumor cerebral) como líder de la mayoría demócrata en el Senado.
Jugada de habilidad
Pero no hace falta que haya un Clinton en la Casa Blanca para inquietar a los que esperaban que la nueva Administración fuera más rupturista con el pasado. El vicepresidente Joe Biden votó a favor de la guerra; también lo hizo Richard Holbrooke, que «suena» junto con Clinton para ser el nuevo jefe de la diplomacia. Para colmo se baraja la continuidad en la Secretaría de Defensa del actual titular, Robert Gates.
Esto puede decepcionar a los movimientos anti-guerra. Pero algunos lo califican de jugada de habilidad. No va a ser fácil para Obama salir de Irak, como es su prioridad política, sin cometer ningún error militar. El mismo criterio pragmático habría pesado en la decisión de conferir «superpoderes» al nuevo secretario de Salud, el ex senador Tom Daschle, quien será el elegido para volver a batirse con los molinos de viento y tratar de sacar adelante la anhelada reforma sanitaria.
Lo hará despachando directamente con el presidente, que parece haber tomado buena nota de la conveniencia de encargar este tipo de misiones a personas que puedan ser cesadas de un tajo, sin que la gangrena llegue al Despacho Oval.
Si se confirma la designación de Janet Napolitano para Seguridad Interior se confirmará también la llegada de una dura que presume de no bailar al son que toca ningún partido. Penny Pritzker es una multimillonaria que posee la cadena hotelera Hyatt y varios casinos, algo que ya da dolor de cabeza a los encargados de comprobar sus antecedentes.

