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Jueves, 20-11-08
El último vídeo de Al Zawahiri supone la continuación de una ofensiva propagandística que apunta de manera prioritaria hacia Occidente. Hace años que Al Qaida comprendió que para lograr sus metas, no sólo debería persuadir y movilizar al mundo musulmán, sino que también debería lograr que la población de los países «cruzados» diese la espalda a sus gobernantes.
Para sorpresa de los ideólogos de la yihad, las enormes bajas sufridas por Estados Unidos y sus aliados en Irak y Afganistán, y otros puntos del planeta, no han sido suficientes para lograr su retirada del mundo islámico. La conclusión es que la única estrategia efectiva para «neutralizar» los enormes recursos materiales y económicos del enemigo es conseguir que, al igual que en la Guerra de Vietnam, su opinión pública empiece a cuestionarse la moralidad de estas misiones, y decida por tanto retirar su apoyo.
Ese es el objetivo perseguido por vídeos como los que Zawahiri dedica a la elección del nuevo presidente norteamericano. En este tipo de producciones propagandísticas no sólo se emplea un lenguaje claramente entendible para una audiencia no musulmana, sino que también se incide en temas especialmente «sensibles» para este público.
Así por ejemplo, el terrorista egipcio acusa a Barack Obama de haber elegido el bando de los «enemigos del islam», a pesar de ser el hijo de un musulmán. Califica al nuevo presidente de «hipócrita», por respaldar a Israel y asumir parte del legado de Bush en Irak y Afganistán, como una mera estrategia para alzarse con el poder.
Sin embargo, lo más significativo es sin duda su recurso a la cuestión racial, un tema especialmente «delicado» en la última campaña electoral americana. En un vídeo de mayo de 2007, Zawahiri ya empleó este recurso haciendo un llamamiento a las tropas afroamericanas de Estados Unidos, para que abandonasen a sus líderes blancos, y se uniesen al islam: el único proyecto que lucha contra cualquier tipo de opresión, no sólo hacia los musulmanes.
En su deseo de hacer más atrayente en Occidente el mensaje yihadista, Al Qaida ha tratado de presentarse como única alternativa real frente a la injusticia, como una verdadera ideología «anti-sistema». De hecho, no ha tenido ningún sonrojo a la hora de alabar a figuras como Malcom X, y emplear la terminología de este activista estadounidense.
Según el líder terrorista, Obama, al igual que otros afroamericanos poderosos como Colin Powell o Condoleezza Rice es un «negro doméstico»: un traidor, cuya ideología es aún más «esclavista» que la de sus amos.
Manuel R.
Torres Soriano
Subdirector de la Fundación Athena Intelligence
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