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Vargas Llosa viaja a la ficción de Onetti, el primer escritor moderno
Mario Vargas Llosa en la presentación de 'El viaje a la ficción' /SIGEFREDO
Jueves, 20-11-08
Mario Vargas Llosa descubrió con entusiasmo a Juan Carlos Onetti en los años sesenta. Le subyugó una obra literaria íntegramente concebida para mostrar la sutil y frondosa manera cómo junto a la vida verdadera los seres humanos hemos ido construyendo una vida paralela, de palabras e imágenes, tan mentirosas como persuasivas donde refugiarnos para escapar de los desastres. Esa vida literaria la vive Vargas Llosa en «El viaje a la ficción» (Alfaguara) del primer escritor moderno, Juan Carlos Onetti, que extraía destreza de la boca de las gentes de las calles.

Una constante, una situación se repite una y otra vez en sus novelas: un hombre, una mujer viven una situación de gran tensión económica, sentimental, psicológica, que los lleva a las orillas de un abismo de desesperación, ruptura, desplome, y entonces fuga. «¿A dónde fugan? Hacia lo imaginario. Como el comienzo fascinante de «La vida breve», la primera novela moderna que se escribe en su sentido técnico», señaló Vargas.

La obra de Onetti se organiza de acuerdo a un sistema narrativo que aprovecha de una manera creativa y original las lecciones de los grandes maestros de la literatura moderna: Proust, Joyce, Faulkner, Celine.., que Onetti devoró y aprovechó para darle al mundo que llevaba dentro una enorme sabiduría. Para Vargas Llosa, «El infierno tan temido» es uno de los cuentos más perfectos e inquietantes jamás creado. Nació de una anécdota que un ex-presidente uruguayo le reveló a Onetti, y el genio que vivía y dormía de espaldas a la pared -como lo definió Juan Cruz en la presentación- trazó el tema del mal con inigualable maestría. «Vengo del Congo -acotó Mario-, y he visto hasta qué extremos vertiginosos de horror puede llegar la crueldad humana».
La obra de Onetti es la de la frustración de Iberoamérica. Personalmente Onetti era curiosidad, pasión, fobias y muchas filias, timidez, incapacidad para la lucha por la vida. «Una persona desprovista de armas para entrar en esa selva que es a lo que nos referimos cuando hablamos de la lucha por la vida», sostuvo Vargas Llosa, que como Onetti vive la literatura de una manera genial, apasionada, inmortal.
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