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El despacho de Touriño costó 2,2 millones, y no 1,6 como dijo la Xunta
Cazada en su propia mentira. La Xunta de Galicia cifró ayer en 2,2 millones el coste de las obras de remodelación del despacho y dependencias del presidente Touriño en el edificio administrativo de San Caetano, cuando hace menos de un mes las había cuantificado en 1,6 millones, una diferencia de 600.000 euros que alimenta las sospechas de la oposición, que sigue demandando «transparencia» y acceso a las facturas de las obras.
Durante su comparecencia en comisión parlamentaria, el secretario general de la Consejeria de Presidencia, Santiago Roura, concretó que el coste de las obras, que aumentaron la superficie del edificio central de la Xunta de 368 a 538 metros cuadrados, ascendió a 697.274 euros en obra civil, 1.176.651 en instalaciones, 344.123 en mobiliario, y 46.773 en un elevador.
Tras publicar ABC este nuevo caso de dispendio de fondos públicos en la Xunta -que se suma a los 480.000 euros gastados para la compra del nuevo A-8 blindado de Touriño-, Gumersindo Guinarte, secretario general de la Presidencia, dio explicaciones y cifró sólo en 1,6 millones de euros las mismas obras que ayer detalló Roura.
Éste explicó que esta zona de la Administración gallega presentaba «muchas carencias» y, entre otras, aludió a que el edificio era «poco accesible» y a que también era necesario sustituir la instalación eléctrica. Respecto a este último punto, indicó que la potencia era «escasa», lo que provocaba «a menudo» que los ordenadores se desconectasen.
Además de recordar que el anterior Gobierno popular ya había elaborado un proyecto para hacer estas reformas en el año 2000 que «quedó en el cajón como tantos otros», aludió también a dos aspectos que dieron a esta obra «carácter de emergencia».
Sobre el proceso de contratación de las obras, Roura explicó que no fueron sometidos a una fiscalización previa dado el «carácter de urgencia» de la reforma sino que el Consello de la Xunta los convalidó posteriormente. No obstante, y puesto que se sometieron al informe del interventor delegado de la Consellería de Presidencia y del Interventor General de la Administración gallega, le restó importancia.
El PP pide facturas
La oposición también lamentó que la Xunta no permitiese la comparecencia del Interventor General, y a la vista de los desfases presupuestarios entre los dos altos cargos, el PP concluyó que el Gobierno «se contradice en sus versiones», después de que se les «pillara dilapidando una fortuna en redecorar el despacho y las dependencias de Touriño», y lo achacó a que «no saben explicar a los gallegos lo que hace este Gobierno con su dinero».
A través de un comunicado, el secretario general del PP, Alfonso Rueda, volvió a insistir en la necesidad de que la Xunta dé a conocer las facturas de la obra y un informe del coste «detallado» de la reforma para conocer «en qué se gastó el dinero» e interpretó que la Xunta no lo hará para «rebajar el escándalo».
«No pueden porque saben que hacer públicas algunas cantidades podría echar a la gente a la calle contra este gobierno», manifestó, y avanzó que el PP volverá a pedir la comparecencia del interventor.
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