WASHINGTON. Gracias a la omnipresente tribuna de la CNN, Larry King es uno de los rostros más conocidos de la televisión globalizada. Se trata del señor arremangado, con gafas, tirantes, voz grave, especializado en formular preguntas blandas a dos clases de famosos: los que tienen algo que vender y los que tienen algo que esconder. Este miércoles, la estrella mejor pagada de todos los canales por cable con base en Estados Unidos cumplirá 75 años. Una edad casi obscena para una industria de la comunicación de masas obsesionada mucho más con la juventud que con la experiencia.
Como no podría ser de otra forma, el presentador bastante más conocido por su personalidad que por su profundidad ha celebrado por anticipado su cumpleaños con una rutilante gala benéfica en el corazón de Hollywood. El evento de este fin de semana, al que el entrevistador ha asistido acompañado por su sexta esposa y sus dos hijos pequeños, ha servido para conmemorar tanto su venerable edad como los veinte años de su fundación dedicada a facilitar a personas sin recursos sofisticados cuidados médicos como los que él ha tenido durante su grave infarto en 1987, con necesidad de un quíntuple «bypass».
Con todo, la jubilación de Larry King es una especie de tabú para la CNN. La cadena de Estados Unidos, parte del conglomerado Time Warner, ha demostrado una forzada generosidad a la hora de mantener a su incombustible estrella fuera del alcance de competidores como Fox News o MSNBC. Además de permitirle hacer campañas de publicidad, estimaciones sobre su último contrato, renovado hasta el 2011, sitúan el salario anual del presentador por encima de los diez millones de euros, incluidas «stocks options» y otros incentivos como el uso de un «jet» privado a pesar las dificultades económicas experimentadas por el canal de televisión fundado por el magnate Ted Turner en 1980.
Lawrence Harvey Zeiger, locutor de radio en Miami antes de re-encarnarse en la pequeña pantalla, debutó en la CNN en 1985. Su programa, titulado «Larry King en directo», ha utilizado siempre el mismo formato de entrevistas y tertulias con ayuda de las preguntas de los oyentes. Cuestiones del público que por lo general suelen ser más incisivas que las del propio Larry. Tono amable que explica su incuestionable éxito a la hora de conseguir a los personajes más solicitados del momento.
Durante su medio siglo en radio y televisión celebrado el año pasado, se estima que Larry King ha realizado más de 40.000 entrevistas incluidas exclusivas con todos los presidentes de Estados Unidos desde Gerald Ford, y todos los principales aspirantes a la Casa Blanca. En 1993 logró uno de sus mayores éxitos al convertir su programa en un debate sobre el tratado de libre comercio NAFTA en el que participaron el entonces vicepresidente Al Gore y el multimillonario Ross Perot.
También Aznar
Su espacio de una hora, que llega a unos 200 países con una potencial audiencia de 150 millones, alcanzó sus máximos «ratings» en 1995, cuando consiguió reunir al líder palestino Yaser Arafat, el rey Husein de Jordania y el primer ministro israelí Yitzhak Rabin. El 29 de noviembre del 2001, el entonces presidente del Gobierno de España, José María Aznar, también tuvo su oportunidad de aparecer al final de la emisión de Larry King, contestando a cinco preguntas.
Nacido en una familia judia del barrio neoyorquino de Brooklyn, Larry King no ha ocultado nunca que se prepara muy poco para sus entrevistas, interesado solamente en formular «preguntas humanas» y nada de cuestiones inquisitoriales. Según su peculiar técnica, «mi falta de preparación realmente me fuerza a aprender y a escuchar». Presumiendo de que cada mañana se recuerda a sí mismo: «Nada de lo que yo diga hoy me va a enseñar nada, si quiero aprender, lo debo hacer escuchando». Para seguir aprendiendo, anoche tuvo como invitado al famoso transexual embarazado por segunda vez.