Domingo, 16-11-08
POR JOSÉ M. CAMARERO
MADRID. Lo venían advirtiendo en los últimos meses: los parques, calles y aparcamientos que rodean al Templo de Debod están sufriendo una degradación continua, por la presencia de toxicómanos y prostitutas, y por el aumento del «botellón». Ahora, el trágico fallecimiento de Álvaro ha puesto la puntilla a un barrio hasta hace poco tranquilo.
No es la primera vez que los responsables de los accesos a la sala protagonizaban algún tipo de incidentes con los clientes. Así lo aseguran algunos vecinos de la zona, que se quejan de la creciente inseguridad. «Muchos coches han aparecidos con los cristales rotos los últimos fines de semana», indicaba Isabel.
Otros aseguran que «todos los fines de semana hay peleas», según explica Ángel. «Unas veces, las protagonizan los propios clientes, que son muy jóvenes, pero otras muchas son los porteros, que se ponen muy chulitos». Al parecer, durante los últimos fines de semana, los porteros -«no sé si los mismos de anoche [por el viernes de madrugada] o no», explicaba Manuel- ya habían protagonizado otros incidentes, aunque no de tan graves consecuencias como el de ayer. Este vecino reside enfrente de la discoteca y había notado «movimientos extraños de los porteros».
La zona en la que se ubica el Templo de Debod se ha ido degradando con el paso de los últimos meses. A la afluencia cada vez mayor de mendigos que duermen en sus alrededores se ha unido ahora el «botellón». Cada vez, más jóvenes acuden a esta zona, muy cercana a Plaza de España, para ingerir alcohol «y provocar muchas peleas», según otro vecino. La actividad de las prostitutas también se ha incrementado, pues ya no pueden acceder los fines de semana al cercano paseo de Camoens.
Por lo pronto, las puertas del Balcón de Rosales permanecían cerradas ayer por la mañana. Una de las limpiadoras que se había acercado a trabajar se enteró allí mismo de lo que había pasado. «Acaban de llamarme y me han dicho que hoy ni se limpia», aseguraba.
Empresarios de ocio
Por otra parte, la Asociación de Empresarios de Ocio Nocturno (ECO) reclamó ayer a las Administraciones que aborden la homologación del tipo de personas que puede desarrollar labores de seguridad en discotecas y locales de copas puesto que entiende que la Ley de Seguridad Privada «tiene algunos vacíos». El portavoz de ECO, Vicente Pizcueta, explicó a Ep que un incidente «aislado» mancha la imagen de un sector que tiene unos altos niveles de calidad.

