
Nacido en Canadá, lleva toda una vida en Estados Unidos. Dirige el departamento de Seguridad Nacional de la Liga de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés), la prestigiosa asociación creada en 1920 y que hoy tiene más de 500.000 miembros, y que se distingue por emprender acciones legales para denunciar las violaciones de derechos humanos en EE.UU. Basándose en las acciones legales emprendidas por la ACLU contra el gobierno Bush por sus «prisioneros de guerra» en Abu Ghraib y Guantánamo, se publicó el año pasado el libro «Administration of Torture» (Administración de Tortura), del que Jameel Jaffer es coautor.
-¿Cómo empieza su trabajo sobre Guantánamo?
-Empezamos a pleitear en el 2004 para tratar de obligar a la Administración Bush a desclasificar sus documentos sobre el abuso y la tortura de prisioneros. Conseguimos 100.000 páginas de documentos realmente estremecedores, en los que se demuestra que cargos de este gobierno apoyaron, toleraron e incluso ordenaron los abusos. Y que los abusos no se limitaron a Abu Ghraib sino que fueron generalizados en Irak, Afganistán y Guantánamo. Algunos de esos abusos son crímenes de guerra tanto bajo la legislación nacional como la internacional. Tenemos informes de autopsias en los que se concluye que hubo prisioneros apaleados hasta la muerte durante los interrogatorios.
-Visto con ojos europeos, resulta chocante la insistencia de varios oficiales de la Administración Bush en obtener una especie de dispensa legal para la tortura...
-¿Le sorprende lo abiertamente que la Administración Bush ha apoyado la tortura? Es verdad que ha sido una Administración desvergonzada, que hasta se ha enorgullecido de rechazar los principios humanos y constitucionales más básicos. Pero recuerde que lo han hecho con la cooperación de muchos gobiernos europeos. Muchas de las cárceles secretas de la CIA estaban en Europa. Y la CIA dependía de los gobiernos europeos para facilitar -o por lo menos mirar hacia otro lado- su programa de «rendición extraordinaria» (detenciones secretas). Ciertamente, el Gobierno Bush tiene la mayor responsabilidad, pero esto no es un fracaso americano sino global. A la Administración Bush le habría resultado mucho más difícil adoptar estas políticas si sus aliados, también europeos, se hubieran opuesto directamente.
-¿Cuál ha sido el peor pecado de los «guerreros contra el terror» de Bush? ¿Han sido malvados o incompetentes?
-No creo que los oficiales de Bush sean malvados. Sí considero a muchos de ellos incompetentes, arrogantes e ingenuos, con una visión estrecha y muy limitada de la «seguridad». Ellos creían que era cuestión de tener pistolas y cárceles más grandes. Y no se dieron cuenta de que haciendo esto destruían muchas de las cosas por las que América merece ser defendida.
-¿Qué final imagina usted para la prisión de Guantánamo? ¿Cree que el presidente Obama será capaz de cerrarla?
-Sí, creo que el presidente Obama puede y debe cerrar Guantánamo. Los acusados de crímenes de guerra pueden ser llevados a juicio en Estados Unidos. Los restantes prisioneros deben ser reubicados en Estados Unidos o trasladados a otros países. Los Estados Unidos van a necesitar la ayuda del resto del mundo en este asunto.

