Ni falsos cuchillos para ensartar de mentira en la cabeza, ni bombas fétidas, ni tinta mágica que, tras dar el susto, desaparece... los tradicionales artículos de broma que tanto tirón tenían en los días previos al de los inocentes ya no se venderán en la Plaza Mayor: el mercadillo navideño que se instala en esta plaza desde hace décadas se quedará sólo con los puestos que venden adornos navideños: figuras del belén, espumillón, bolas y otros adornos para el árbol.
Al parecer, la idea surgió de la junta municipal de Centro, cuyo responsable, Enrique Núñez, decidió que había que preservar la tradición navideña de este mercadillo, que bajo su criterio se estaba perdiendo por la introducción de artículos que nada tenían que ver con estas fechas, como el «pene saltarín». La idea es mantener la tradición del mercadillo navideño y no convertirlo en uno más de los que se instalan cada fin de semana en los distritos de la capital.
Separados, pero cerca
En junio le fue comunicado a sus responsables que habría una segregación de aquellos puestos dedicados en exclusiva a las bromas: una veintena de los más de cien que se instalan cada año en Mayor.
El lugar elegido para ellos es muy cercano: la plaza de Santa Cruz, en la salida de uno de los arcos de la Plaza Mayor. Allí se pondrán los tenderetes dedicados a los artículos de broma y a las pelucas multicolores, gorros luminosos y otros. De este modo, la Plaza Mayor quedará dedicada en exclusiva a los puestos en los que se venden árboles, belenes y todos los aditamentos para decorarlos.
En total, habrá 84 puestos con licencia para vender productos típicos de las fiestas: todo tipo de bolas de adorno, estrellas, juegos de luces, abetos, y también pesebres, figuras variadas -con y sin mecanismos que les doten de movimiento o sonido- y los complementos propios de un nacimiento: la paja, el césped, el agua simulada, la nieve o las montañas de cartón-piedra.
El mercadillo de la Plaza Mayor se pondrá en marcha este año el próximo 28 de noviembre, y se mantendrá abierto hasta el 31 de diciembre. Este mismo fin de semana ya estarán montándose los puestos.
Aunque el cambio sorprenderá sin duda a los clientes habituales de este mercadillo, no ha sido ninguna novedad para los comerciantes: según explicó el presidente de la Asociación del mercado Tradicional de la Plaza Mayor, Blas Calatayud, fueron informados en junio de los cambios.
Según explicó, los comerciantes que gestionan los puestos, en general, han acogido bien los cambios. Quienes menos contentos están son, obviamente, los obligados a mudarse, algunos de los cuales manifestaron ayer sus miedos a que la medida repercuta sobre sus ventas. Temen que más de un cliente se «pierda» y no llegue a sus puestos. El presidente de la asociación del mercadillo, sin embargo, está de acuerdo con el Gobierno local en que el mercadillo estaba «degenerando» con algunos de los productos de más reciente incorporación.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...