
ABC El sindicato pide que se prepare al profesorado para que sepa actuar ante estas situaciones
Viernes, 14-11-08
E. A.
BARCELONA. Las amenazas que los docentes reciben por parte de los padres de sus alumnos crecieron en España hasta un 24% durante el período 2006-2007, según datos del servicio telefónico del «Defensor del Profesor» puesto en marcha por el sindicato de enseñanza ANPE.
El presidente nacional de ANPE, Nicolás Fernández Guisado, añadió que las quejas o consultas sobre «agresiones físicas de padres o familiares» supusieron el 3% de las llamadas recibidas por el citado servicio. Según Fernández Guisado, un porcentaje similar correspondió a las quejas elevadas por los docentes ante el «Defensor del Profesor» por «presiones para modificar las notas de los alumnos».
Destrozo de material Otros motivos de queja ante el teléfono se referían a agresiones de los alumnos y a destrozos de material pedagógico. Fernández Guisado informó de que ANPE presentará a las autoridades educativas «un decálogo de propuestas para mejorar la convivencia en los centros». El objetivo de estas propuestas es potenciar la colaboración de las familias, diseñar estrategias de formación para el profesorado y preparar a los docentes en la prevención y resolución de conflictos.
Por su parte, el responsable de ANPE Madrid, Fernando Giménez, reclamó que, para reducir los ataques a los enseñantes, se reconozca a los profesores como autoridad pública, de manera que las agresiones contra ellos tengan la misma consideración que las perpetradas contra los agentes del orden.
Esta misma semana se ha hecho pública la agresión de una madre a una docente en un centro de Barcelona. Una profesora del Instituto de Educación Secundaria (IES) Roger de Flor de la capital catalana fue agredida física y verbalmente el jueves a la salida del centro por la madre de una alumna de primero de ESO en presencia de alumnos y vecinos del barrio.
Un grupo de profesores del centro ha hecho pública una carta de denuncia en la que asegura que la madre agresora utilizó «una violencia extrema» hasta el punto de que la víctima necesitó asistencia médica y tuvo que ser socorrida por compañeros del instituto, situado en el distrito de Sants-Montjuïc, y, finalmente, por los Mossos d´Esquadra.
La niña había asegurado a su familia que la profesora la insultaba, lo que podría haber causado la agresión. La docente ha presentado una denuncia ante los Mossos d´Esquadra contra su agresora, de etnia gitana, mientras que el departamento de Educación de la Generalitat ha decidido también personarse en la denuncia contra la madre.
El departamento pide, como ha hecho ya en otros casos, que la denuncia contra la agresora se tramite como un presunto delito de atentado, ya que considera que la docente es una autoridad pública.

