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Viernes, 14-11-08
MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL
BRUSELAS. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, recomendó ayer al Gobierno español que si quiere frenar la entrada de Gazprom en Repsol puede invocar la cláusula de reciprocidad en las inversiones.
Este mecanismo, ya en fase final de aprobación por parte de la Unión Europea, supone que los países europeos pueden apelar a ella para, a cambio de dejar entrar a empresas energéticas extracomunitarias en su territorio, exigir el mismo derecho para las empresas de su país. De este modo, España podría exigir al Gobierno ruso que abra la puerta a la inversión española en las empresas energéticas de su país, cosa que a estas alturas parece algo improbable.
Esta cláusula de reciprocidad fue aprobada por el ejecutivo comunitario en septiembre de 2007 y aún se encuentra en trámite de aprobación definitiva por parte del Consejo de la Unión Europea y del Parlamento Europeo pero, según fuentes comunitarias, podría ser invocada por España antes de su aprobación definitiva. Este mecanismo de protección para el estratégico sector de la energía pretende que todos jueguen con las mismas reglas, en palabras de la Comisión, ya que de lo contrario habría empresas estatales extracomunitarias integradas verticalmente, como es el caso de Gazprom, que podrían empezar a «devorar» empresas europeas privadas de mercados liberalizados.
Por su parte, el comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, dudó abiertamente ayer de que Gazprom esté en condiciones financieras para hacerse con el 20% de Repsol «dado el contexto actual de bajada de los precios del gas y el petróleo».
En todo caso, y para aviso de navegantes, advirtió que si Gazprom presenta una oferta para entrar en Repsol «el ejecutivo comunitario la analizará, como hace con todas las concentraciones que afectan de manera significativa al mercado comunitario».
En otro orden de cosas, Barroso y Piebalgs presentaron ayer la segunda revisión de la Estrategia Energética de la Unión Europea que, entre otras propuestas, quiere que se impulsen las nuevas infraestructuras para interconectar la Unión con otros países y diversificar las fuentes de suministro, siempre en aras de reducir la dependencia energética europea del exterior, que supone que el 84% del gas natural que consume la UE es importado así como el 90% del petróleo. Rusia abastece a Europa del 42% del gas que recibe de fuera y del 33,5% del petróleo.
Vigilancia de los precios
Además, Barroso pidió a las compañías energéticas que se den prisa en trasladar las bajadas del precio del crudo a los consumidores ya que «lo que sube también puede bajar y desde Bruselas vamos a vigilar que se cumplan las normas de Competencia en este terreno».
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