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«No sobrevolarán nuestras cabezas»
Miércoles, 12-11-08
POR MARÍA ISABEL SERRANO
FOTO ÁNGEL DE ANTONIO
MADRID. El Tribunal Supremo (TS), les ha dado la razón. Están que echan cohetes. No es para menos «después de diez años y una semana de lucha», como calcula, exultante, Jesús Coca Gradín, uno de los cinco vecinos de la Ciudad Santo Domingo, en Algete, a los que el Alto Tribunal les acaba de decir que sí, que con ellos se han vulnerado derechos fundamentales como «el derecho a la intimidad domiciliaria por el ruido causado por el sobrevuelo por aviones de la Ciudad Santo Domingo en la maniobra de aterrizaje en la pista 18 R del aeropuerto de Barajas cuando opera en la configuración sur».
Ayer se conoció la sentencia. Es de la Sala de lo Contencioso Administrativo, sección séptima, que se emitió el pasado 13 de octubre. «Estamos muy satisfechos. Después de tanto tiempo, los aviones ya no sobrevolarán encima de nuestras cabezas y de nuestras casas», reconocía Jaime del Barrio Pisón, otro de los cinco vecinos de esta urbanización de Algete, que han mantenido la esperanza de que los tribunales les dieran la razón.
El TS ha fallado a favor de Jaime y de Jesús. También de Francisco Cánovas Gómez, de Christopher Lawrie Turner y Saturnino Polanco Prieto. «Nos dicen que se ha ordenado a la Administración a que adopte las medidas precisas para que «cese» la causa de nuestros males, «de esa lesión». Pues eso no es, ni más ni menos, que deje de utilizarse esa pista, la 18 R, y por lo tanto, el vuelo a baja altura, especialmente en las maniobras de aterrizaje, cuando las aeronaves van hacia esa pista», decía Jaime del Barrio.
«Aquí, cuarenta años»
El fallo del Supremo afecta a estos cinco vecinos de Ciudad Santo Domingo pero, en realidad, ellos opinan que va a beneficiar a los 3.050 habitantes empadronados. «Llevamos aquí cuarenta años. La 18 R se abrió en noviembre de 1998. En enero de 1999 ya teníamos a los aviones encima de nuestras cabezas», asegura Jesús Coca.
El abogado de estos cinco vecinos, Félix José González, calificaba la sentencia como «absolutamente ejemplar» porque «prima los derechos fundamentales de las personas. Se alude a la «inviolabilidad del domicilio». Es una sentencia muy coherente» porque las maniobras de acercamiento de los aviones a la dichosa pista 18 R «eran extraordinariamente ruidosas», señala el abogado.
En fin, que los habitantes de Ciudad Santo Domingo se ven ya libres de los vuelos de los aviones. Creen que en otros muchos municipios madrileños se van a agarrar a esta sentencia, que crea jurisprudencia según el letrado, y van a querer que se les mida por el mismo patrón: no a los ruidos de los aviones porque, una vez acreditada las molestia, el Supremo ordena el «cese la causa».
Y la «causa de la lesión» es la pista 18 R que, según la configuración del viento, se usan para despegues o para aterrizajes. «Fomento está obligado a poner el remedio. En teoría, mañana (por hoy) los aviones ya no deberían sobrevolar Ciudad Santo Domingo», decía Jaime del Barrio. Todos creen que en este fallo, el TS ha tenido en su retina la tragedia aérea del 20 de agosto en Barajas.
Responsabilidades penales
Los vecinos de esta urbanización consideran que lo más lógico es que AENA (Aeropuertos Nacionales y Navegación Aérea) utilice, a partir de ahora mismo, otra pista, la 18 L, que discurre en paralelo a la 18 R pero que no «toca» Santo Domingo. «La sentencia es firme. Hay que cumplirla. Yo diría que de inmediato. De lo contrario, habría que pedir responsabilidades penales», asegura el abogado Félix J. González.
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