
Ni siquiera los grandes se salvan de la parálisis económica: con todos los proyectos preparados para acometer una remodelación del edificio, los responsables del Ritz -uno de los grandes hoteles de lujo de Madrid- han decidido paralizar la reforma del establecimiento debido «al panorama económico actual».
Así lo indicaban ayer los propietarios del hotel perteneciente a la cadena internacional Orient-Express. Pero en el fondo subyace una preocupante realidad: el importe de la obra era «muy elevado», según han confirmado fuentes del hotel a ABC. Tanto que, con la caída del consumo turístico que se viene registrando en los últimos meses en todo el país, sería muy arriesgado permitirse el lujo de cerrar las puertas del hotel durante todo un año.
Y es que ésa era la idea de la dirección del Ritz. Querían acometer una reforma integral del edificio, tal y como está llevando a cabo otro establecimiento de lujo en Madrid, el hotel Villamagna, que, en medio de la obra, ha cambiado de manos.
El edificio del Ritz, situado en la plaza de la Lealtad (distrito de Retiro) fue construido en 1910 y sus responsables consideraban que ya necesitaba un «lavado de cara». El proyecto pretendía comenzar las obras a principios de 2009, cuando finalizara la temporada de Navidad, y así paralizar la actividad durante 12 meses, aproximadamente.
Demasiado tiempo esperando
Además, los responsables del establecimiento aseguran que las licencias de obra se estaban retrasando demasiado tiempo, mucho más del estimado en un principio. «Es un periodo muy largo el que se requiere para obtener todos los permisos necesarios», explicaban fuentes del Hotel Ritz.
Con el paso de los meses, los directivos del establecimiento han comprobado que el tiempo se agotaba y que se iba a comenzar la obra precisamente en plena crisis, lo que ha obligado a paralizar la decisión final.
Además, con esta postura, se intentan zanjar por completo las especulaciones que se han venido realizando en torno al futuro de este hotel centenario.
Algunos rumores indicaban que los accionistas del Ritz estaban dispuestos a vender el edificio, para obtener importantes plusvalías. Y ello, aprovechando la remodelación del eje Prado-Recoletos, que prevé modificar calzadas y aceras también a la altura de la plaza de Cánovas del Castillo, a escasos metros de donde se encuentra este edificio.
Al confirmar que el hotel permanecerá abierto, como hasta ahora, la dirección del Hotel Ritz espera «que se acallen las especulaciones» que se han venido realizando. Ni se va a cerrar, ni va a cambiar de propietarios.
La pregunta se centra ahora en cuándo se retomará el proyecto, porque los responsables del hotel consideran que la reforma es necesaria, antes o después. Tendrán que pasar estos meses de crisis y será entonces cuando se saque del cajón esta obra.
Normalidad absoluta
Para quienes ya tenían realizadas sus reservas, tanto en el restaurante, como en las salas para empresas, o en las habitaciones, de cara a las próximas semanas, no tienen por qué temer una anulación inesperada, según fuentes del hotel.
Entre los clientes que más podían verse afectados por una remodelación integral del hotel se encuentran los empresarios. Por una parte, porque el establecimiento se encuentra en frente de la Bolsa de Madrid. Pero, sobre todo, por las numerosas convenciones, conferencias y reuniones que el hotel ha acogido históricamente entre hombres de negocios y mandatarios de medio mundo.
El Hotel Ritz mantiene toda la programación prevista, sobre todo de cara a Navidad. No se modifica, por tanto, el Paquete Especial de Nochebuena (que incluye cena y alojamiento el 24 de diciembre); la Noche del Champagne (el 27 de diciembre); la tradicional Cena de Gala de Nochevieja; la Cena Gourmet de Año Nuevo; la Noche de Reyes; o programas como el Déjate Mirar, que incluye una botella de cava en la habitación, un masaje de espalda y el libre acceso al centro de spa y el gimnasio.

