
Los «cien días» que pidió el ministro de Industria, Miguel Sebastián, para ver si el Plan Vive aprobado en agosto tenía un efecto positivo para el mercado, son los que ha tardado en anunciar que el plan será renovado y en reconocer, por tanto, el completo fracaso del anterior.
Dos coches por día son el infausto bagaje de este plan, considerado desde el primer día como «insuficiente» por la industria, que lamentablemente no ha fallado en su previsión. Las presiones ejercidas por las distintas patronales del sector han dado parcialmente su fruto y el próximo viernes el Consejo de Ministros introducirá modificaciones de distinto calado en el Plan Vive. Así, parece seguro que Sebastián incluirá a los vehículos con más diez años de antigüedad a cambio de la compra de un vehículo nuevo, en vez de los quince años exigidos ahora. La medida permitirá incluir al 35% del parque español, el más antiguo de Europa después del griego. También es posible que el plan contemple la renovación de los vehículos industriales para aliviar la delicada situación que atraviesan los concesionarios, con más de 10.000 unidades en «stock».
Durante su comparecencia ayer tarde en el Senado, el ministro de Industria dejó claro que el Gobierno no rebasará el techo actual del plan, que dispone de un presupuesto de partida de 1.200 millones de euros, de los que 500 millones se emplearán este año, otros 500 en 2009 y 200 millones en 2010. El mantenimiento de esta partida presupone que Industria descarta incentivar el achatarramiento con subvenciones directas, similares a las contenidas en el desaparecido Plan Prever.
Además, lo más curioso de todo es que el ministro madrileño reconoció que otro de los objetivos del nuevo plan será que se haga después de haber sido consultado el sector, lo cual deja en evidencia que el ya finiquitado Vive antiguo se había realizado sin tener en cuenta a los profesionales del sector: fabricantes, importadores y vendedores.
Las propuestas
Fuentes del sector confirmaron a ABC que, para el nuevo plan que se aprobará el próximo viernes, sí han sido consultados. Por ejemplo, Antonio Romero-Haupold, presidente de la asociación de concesionarios Faconauto, asegura que el Vive «no ha funcionado porque no se ha escuchado a los que entienden de esto».
No obstante, Romero-Haupold se felicita del viraje ofrecido por el Gobierno y propone tres cambios: que se baje de 15 a 10 la edad mínima que puede tener un coche para acogerse al Plan (algo que se hará), que se suban los criterios de contaminación o seguridad para que un 50% del parque de vehículos pueda renovarse y no sólo un 20%, y que el dinero no necesite de créditos por parte de los bancos -algo complicado ahora mismo- sino que pase por ayudas directas, si bien el sector ve imposible que esta última condición vaya a cambiar mientras que ve más factibles las dos primeras opciones.


