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En una reciente asamblea renovó su decisión de no matar en Francia pero incrementará su lista de objetivos de «terror callejero» para presionar a París
Domingo, 09-11-08
ETA ha decidido, en una asamblea interna celebrada en los últimos meses, descartar la comisión de atentados premeditados en Francia, para evitar así que la Policía gala aumente aún más el acoso contra sus asentamientos terroristas en el vecino país. Al mismo tiempo, sin embargo, se propone ampliar el abanico de objetivos de la «kale borroka», a través de grupos como «Irrintzi» (Grito), con la pretensión de presionar a las autoridades de París para que reconozcan a «Iparralde» (Euskadi Norte) con el estatus de autonomía propia.
Según fuentes de la lucha antiterrorista, miembros con cierto peso en la banda criminal, entre los que se encontrarían el jefe de «comandos», Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», y algunos de sus «lugartenientes», como Aitzol Iriondo, se habrían mostrado partidarios de cometer «ekintzas» (atentados) en el vecino país para responder así a la creciente presión policial que empieza ya a alcanzar a la Batasuna francesa y otras organizaciones que le sirven de colchón.
Sin embargo, la mayoría de los cabecillas, fundamentalmente los más veteranos, se habrían opuesto, porque en el escenario francés, la tradicional estrategia «acción-represión-acción» tendría para la banda efectos devastadores. Es obvio que el acoso de Francia se ha ido incrementando hasta niveles más que aceptables. Sin embargo, para París, combatir a ETA todavía es hoy en día un gesto de colaboración con un país amigo, pero no un problema propio que pueda poner en peligro la seguridad interna.
Desde el momento en que la organización criminal atentara en Francia, y contra franceses, el desmantelamiento total de sus bases terroristas pasaría de ser compromiso con un país amigo a objetivo prioritario de la Policía gala.
Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas recuerdan que a lo largo de casi cincuenta años ETA ha ido estableciendo bases logísticas en Francia diseñadas como retaguardia desde donde preparar atentados que luego comete en España. Por ello se siguen concentrando en el vecino país sus cabecillas, se instalan las fábricas de explosivos o sus empresas tapaderas, con las que blanquea el dinero, y se ocultan los «taldes de reserva». Elegir a Francia como escenario de sus atentados obligaría a los cabecillas etarras a reconvertir su infraestructura y, «en estos momentos, la organización no está para ello», subrayan los expertios antiterroristas consultados, que están convencidos de que este argumento habrá sido ergrimido en la asamblea interna.
Además, la Batasuna francesa no sólo es, de momento, legal, sino que además acoge documentos, archivos y forma futuros dirigentes, mientras que la Batasuna española permanezca en las catacumbas. Una escalada terrorista en Francia no haría sino precipitatr la ilegalización de los «galoabertzales».
Para suplir esta ausencia de atentados en el vecino país, ETA sí se plantea un incremento de los actos de «kale borroka» allí, porque también le interesa mantener cierta presión contra las autoridades de París, aunque de forma controlada para que no le estalle en las manos. Es la táctica que la organización criminal ha aplicado en sus «treguas», bajo la premisa, a falta de atentados, más violencia callejera para demostrar que la normalización política sólo vendrá de una negociación, no de un mero «alto el fuego»
Presionar a París
Ello en un contexto en el que ETA quiere impulsar la «propuesta de Ustaritz», presentada por Batasuna en esta localidad vasco francesa el 27 de enero de 2007, que plantea una autononía para los tres territorios de «Euskadi Norte». Se trata del equivalente a la oferta presentada en marzo de ese año en el pabellón Anaitasuna de Pamplona, que exige otra autonomía para el País Vasco y Navarra, con el objetivo de fusionarse en un futuro con «Euskadi Norte» para crear un «estado vasco». La banda, con un incremento de la violencia callejera al otro lado de los Pirineos, quiere transmitir al Gobierno de París que tiene un problema político que habrá de solucionar si no quiere que la importación de la «kale borroka» procedente de España le desborde. En este caso, las autoridades galas tienen motivos para estar «moderadamente preocupadas», apuntan los expertos antiterroristas.
Además, la banda ha comprobado que los actos de «kale borroka» perpetrados hasta ahora en «Euskadi Norte» no han puesto en peligro la coalición electoral Euskal Herria Bai» que Batasuna forma con Abertzalen Batasuna y Eusko Alkartasuna.
Así pues, se propone dar una vuelta de tuerca e incrementar los sabotajes, no sólo cuantitativa, sino también cualitativamente, ampliando el abanico de potenciales objetivos. Hasta ahora, la violencia callejera en el vecino país se ha enmarcado dentro de la campa de Batasuna «Euskal Herria no se vende» que trata de denunciar la «colonización económica y cultural de Iparralde». Los principales objetivos de los sabotajes han sido, por ello, agencias inmobiliarias, establecimientos hosteleros, o «segundas viviendas de los ricos en Francia», como señalaba ETA en un reciente «Zutabe».
Pero con la nueva estrategia la banda intenta utilizar la violencia callejera para presionar al Gobierno ante reivindicaciones relacionadas con el reconocimiento de «Euskadi Norte» como autonomía -que pone en cuestión la integridad territorial del Estado francés-, la supuesta defensa del euskera y el Tren de Alta Velocidad.
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