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Sábado, 08-11-08
POR MARTA MOREIRA
FOTO MIKEL PONCE
VALENCIA. Desde el siglo XVI se atribuye a cerca de veinte copas distintas la autenticidad del cáliz que utilizó Jesucristo para consagrar su sangre en la Última Cena. Según la mayoría de los estudiosos de esta reliquia, reunidos desde ayer en Valencia, la teoría más verosímil es aquella que sitúa la codiciada copa en la Catedral de Valencia. Janice Bennett, una de las principales expertas en la historia del Santo Cáliz, explica por qué.
«Lo más importantes es que San Jerónimo y otros autores antiguos dijeron que había dos copas en la Última Cena. Una pequeña, hecha de piedra de ágata, para ofrecer la Eucaristía, y otra de plata para servir el vino en la comida. La de Valencia es de piedra, lo que descarta muchas otras. En La Biblia también se dice que Jesús usó sólo una copa para el sacramento, no varias».
El rastro documental que constata el periplo de este cáliz desde Roma hasta España, y posteriormente por distintos puntos del país, es discontinuo pero suficiente para muchos especialistas. La persecución de la reliquia -no tanto por unos poderes sobrenaturales de los que carece, como por la especial significación que tiene para los cristianos- ha sido protagonizada por los romanos, y ya en España por los musulmanes, por los franceses durante la Guerra de la Independencia, y por los comunistas durante la Guerra Civil.
«Creemos que San Pedro llevó la copa a Roma cuando fundó la primera sede episcopal del cristianismo. Durante más de 200 años, los primeros Papas la usaron en la misa -relata Bennett-. En el año 258, el emperador romano Valeriano promulgó un edicto ordenando que se sustrajeran todas las posesiones de los obispos y se les martirizara después. Como el Papa Sixto II sabía que iba a morir, entregó las reliquias a su tesorero, Lorenzo, el único de los siete diáconos que no habían asesinado».
Orígenes de San Lorenzo
Uno de los objetivos principales del I Congreso sobre el Santo Grial que ayer se inauguró en Valencia es, a juicio de la historiadora norteamericana, investigar más a fondo los orígenes de San Lorenzo, que al parecer no era oscense sino valenciano. «Según muchos escritores antiguos, Lorenzo nació en Valencia. Sus padres sí eran de Huesca, pero huyeron a Valencia cuando comenzaron las persecuciones en España. Cinco años después del nacimiento, la familia viajó a Italia, estableciéndose en Capua, una ciudad conectada con Roma por la Vía Apia. Durante uno de los viajes que realizó antes de ser Papa, Sixto II conoció a Lorenzo y se lo llevó a Roma».
La tradición católica que relata la lenta muerte de Lorenzo está revestida de heroismo. «Según lo que sabemos, Lorenzo pidió un plazo de tres días a los romanos para recoger los bienes de la Iglesia y entregárselos, pero utilizó ese tiempo para distribuirlo entre los pobres y enviar el Santo Cáliz a España».
El misterio que ha rodeado siempre al Santo Grial ha alimentado fantásticas novelas, dramas teatrales y películas, que a su vez han dado pie un gran número de falsos mitos.Por ejemplo, en «Indiana Jones y la última cruzada», Harrison Ford busca una copa de madera, «lo que no es coherente porque los judíos usaban para el vino un material que no fuera poroso», replica la historiadora.
Por el contrario, el Santo Cáliz de Valencia coincide con la descripción que ofrece San Jerónimo sobre la morfología y el material de la copa de la Última Cena (de ágata color rojo oscuro), y los análisis arqueológicos demuestran que fue labrada en un taller de Palestina o Egipto entre el siglo IV a.C. y el primero de nuestra era. Además, expone Bennett, la parte superior de esta reliquia es similar a las vasijas romanas de la época que posee el Museo Nacional de Londres.
En cuanto a la parte inferior del cáliz que hoy se conserva en la Seo de Valencia, engarzado con piedras preciosas y oro, el experto Antonio Beltrán asegura que fue un añadido de la Edad Media. Bennett agrega que esta intervención debió de suceder «cuando la copa estuvo en la catedral de Jaca, ya que ahí se utilizó para una misa con delegados de Roma, antes de llevarse a San Juan de la Peña».
«El código da Vinci»
Siguiendo con las leyendas apócrifas, la investigadora señala que la teoría que lanza Gordon Brown en «El código da Vinci» -según la cual María Magdalena estaba casada con Jesucristo y el Grial era el hijo que ella llevaba en sus entrañas, que llegaría a fundar una dinastía de reyes franceses- «es una idea que viene de los cátaros herejes en Francia y no tiene absolutamente nada que ver con el cristianismo».
Tampoco conceden credibilidad los ponentes del congreso a las versiones inglesas, según las cuales José de Arimatea llevó el Grial a Inglaterra y lo escondió -de ahí la búsqueda de los Caballeros del Rey Arturo-. Para Bennett, «los poderes sobrenaturales que atribuyen las leyendas artúricas al Santo Grial no son más que el símbolo de la vida eterna de Jesucristo del Santo Cáliz».
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