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Viernes, 07-11-08
POR ALBERTO GARCÍA REYES
FOTO NIEVES SANZ
SEVILLA. Hace tiempo que Sevilla huye de sus tópicos más manidos. Y hasta la Giralda, santo y seña del tipismo hispalense más recalcitrante, ha sido reciclada para una visión más contemporánea de la ciudad. Porque tal vez la BIACS (Bienal de Arte Contemporáneo), que en estas fechas centra la programación cultural sevillana, tiene una sede permanente e independiente en el hotel de moda: el Eme.
Este nuevo complejo está situado en plena médula histórica de Sevilla, con el Patio de los Naranjos de la antigua mezquita y actual Catedral Metropolitana al otro lado de la acera. El Eme opone su estética esnobista al tradicionalismo de la estampa que se divisa desde su azotea: la Giralda, a diez metros, y una vista aérea de la Catedral. Imagen de cine que podría protagonizar cualquier película de cuantas se proyectarán a partir de hoy en el Festival de Cine Europeo, cuya quinta edición se desarrollará hasta el día 15. «Gomorra», la película italiana que obtuvo el Premio del Jurado en Cannes, abrirá esta noche un certamen que homenajeará a David Lean y José Luis Borau, que contará con la presencia de figuras como Franco Nero y estrenará títulos como «Ignacio Sánchez Mejías. Más allá del toreo».
Otra película diferente es la que exhibe la Bienal de Arte Contemporáneo. Bajo el lema «Youniverse», el comisario Peter Weibel estructura el certamen en cuatro bloques. El primero se centra en obras maestras del «media-art», desde Nam June Paik a Bill Viola. El segundo muestra las últimas tendencias del «media-art». En la tercera sección se abordan las transformaciones de la arquitectura desde el uso de ordenadores y de programas informáticos. Y el cuarto lo protagoniza la ciudad de Sevilla. Todo ello liderado por la instalación «The morning line» de Mathew Ritchie, que se puede ver en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (en el Monasterio de La Cartuja), y en espacios abiertos de la ciudad del Río Grande. Tierra cambiante que huye de su cartel costumbrista cuando pone sobre el tapete las obras contemporáneas del chef Willy Moya en Abades Triana. Desde allí se divisa otra estampa de cine, la Torre del Oro y la Real Maestranza, mientras se prueban las alubias con carabinero o el ajoblanco con sorbete de coco. No hay caviar en el Guadalquivir, pero sigue habiendo esturiones. Y un sitio donde comerlos: el Sevruga. Manjares para soñar en el hotel Alfonso XIII, a un tiro de piedra de la Plaza de España, donde David Lean, rodó escenas de «Lawrence de Arabia», que comenzó a mostrar al mundo una imagen contemporánea de la Giralda. Sin lunares. Aunque Sevilla los tenga. Que los tiene.
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