
Hace trece años, Esperanza Puente Navarro vivió la peor experiencia de toda su vida. Un aborto provocado la marcó para siempre. Pero sus secuelas le han servicio de acicate para hablar, hablar sin tapujos de esta práctica que considera un «negocio».
En la actualidad, Navarro es la portavoz de la Asociación Redmadre, una fundación que persigue el apoyo solidario a la mujer que se enfrenta a un embarazo no deseado con dificultades. Entre esos problemas, el abandono de la pareja, la incomprensión de la familia, la amenaza de ser despedida de su lugar de trabajo, la exclusión social, problemas económicos, traumas.
De ahí que la misión de esta asociación es dar información veraz y ofrecer alternativas al aborto, partiendo de la base de que no existen embarazos no deseados, sino embarazos inesperados. Bajo el lema «nunca estarás sola», Redmadre ofrece apoyo y asesoramiento a las mujeres que deciden tener a sus hijos. Este colectivo, según explicó ayer su portavoz, hace un seguimiento a la mujer que ha tenido un hijo tras descartar la opción del aborto de dos años para ver su evolución, aunque a veces el seguimiento «dura mucho más».
Pero bajo esta asociación también hay ganas de lucha y de levantar la voz ante las ilegalidades y el negocio que existe sobre esta práctica. Su primera crítica fue para la Ley de Plazos, la cual, aseguró Puente Navarro, «no se cumple».
«Queremos ayudas, tener la posibilidad de seguir adelante con nuestro embarazo con todas las garantías, que es a lo que están obligadas las instituciones», indicó la portavoz de la Asociación Redmadre, quien denunció que desde las clínicas que practican la interrupción del embarazo no se da toda la información posible ni se ofrecen alternativas porque suponen un «negocio muy lucrativo», haciendo mención también a otros negocios como el que se genera con la píldora abortiva (del día después) o los preservativos.
«No hay derecho a que en pleno siglo XXI se sigan vulnerando los derechos de la mujer a ser informada y a que se le den alternativas, a nadie le interesa que la mujer se informe o reciba información porque hay un negocio en torno al aborto bastante lucrativo y es bastante más rentable para algunos», denunció.
Por ello, mostró su indignación el tratamiento comercial que se le da a la interrupción del embarazo sin reparar en las consecuencias para la mujer. La portavoz de la Asociación Redmadre aseveró que el síndrome post-aborto en la mujer no sólo existe, sino que «es para siempre».
La Asociación Redmadre nace para dar apoyo solidario a la mujer que se enfrenta a un embarazo no deseado con dificultades _ «No hay derecho que en pleno siglo XXI se sigan vulnerando los derechos de la mujer», afirma

