En otro recuento de infarto, el demócrata superaba al republicano por 3 puntos con el 81 por ciento de urnas escrutadas
Publicado Miércoles, 05-11-08 a las 04:56
Con 27 asientos en el Colegio Electoral, Florida era una de las puertas para acceder a la Casa Blanca. Y, como en 2000, estuvo abocado a un recuento de infarto. Escrutadas el 81 por ciento de las actas, Barack Obama superaba a John McCain por sólo 3 puntos (unos 175.000 votos). De confirmarse esta tendencia, que era continuada y parecía irreversible, uno de los Estados de mayor tradición republicana (en los últimos cuarenta años sólo triunfaron allí dos candidatos demócratas: Jimmy Carter en el 76 y Bill Clinton en el 96) pasaría del rojo al azul en el mapa político estadounidense.
Y ello, pese a que hasta el final McCain intentó allegarse el voto de la numerosa comunidad cubana, tradicionalmente fiel a los republicanos. Cientos de personas recibieron durante el día una llamada telefónica en la cual se les decía que, “como Hugo Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega, los hermanos Castro prefieren a Barack Obama. No le den a Castro lo que quiere. Vote ahora mismo por McCain y evite establecer en EE. UU. políticas como las de Cuba”.
El sistema electoral del Estado fue de nuevo puesto a prueba por la elevada participación. Hace ocho años, 537 discutidas papeletas (y un cúmulo de irregularidades que acabaron en el Supremo) le dieron a George W. Bush la Presidencia, y al agorero Al Gore, un brillante futuro como conferenciante. En 2004, el aún presidente superó a John Kerry por casi 381.000 votos.
En cambio, ayer apenas se registraron problemas serios con las máquinas de votación electrónica, y los esporádicos fallos pudieron ser solventados sobre la marcha: En Palm Beach algunos ordenadores rechazaron las papeletas si los votantes dejaban en blanco la página que sometía a consulta ocho enmiendas a la Constitución estatal, pero los funcionarios pudieron reprogramarlas. Se registraron errores electrónicos en Margate, Weston y Dania Beach. En Miami se produjo un fugaz apagón. Y un aparato de sufragio con escáner óptico tuvo que ser reemplazado en Fort Lauderdale.
A pesar de que en Florida se acogieron al voto anticipado más de dos millones de electores, y otro millón y medio envió sus papeletas por correo (para un censo que supera los once millones de ciudadanos), las colas fueron constantes en Miami y en otras ciudades. A media jornada, el promedio de espera para emitir el voto superaba los 30 minutos. El clima agradable que reinó en la zona vaticinaba un récord de participación, que superaría al de los comicios de 1992, cuando sufragó el 83 por ciento del padrón.
Y es que votaron hasta los muertos. Como Lloyd Chamberlain, que falleció días atrás durante una operación de triple “bypass”. La última voluntad de este residente en Merritt Island fue depositar en el correo su papeleta a favor de McCain. Puestos a votar, casi vota un neonato: Lynn McCowen dio a luz el pasado sábado a su hijo Tristán en un hospital y, camino de casa, se detuvo con el niño en brazos en su colegio de Coconut Grove. Allí ambos recibieron el aplauso de los vecinos y un obsequio para el bebé: una pegatina con la leyenda “I voted today” (“Yo voté hoy”).
Y votó (por Obama) incluso Paulina Rubio. De hecho, se produjo una masiva afluencia de hispanos, quienes probablemente también superen su marca de participación: más de nueve millones de “latinos” habrían pasado ayer por las urnas (el 95 por ciento de los inscritos), frente a los siete millones y medio que lo hicieron en 2004.

