Tras «Kamikaze», Amaral fue sobre seguro y continuó con «tarde de domingo rara», otro de los grandes éxitos de su nuevo disco mientras el público madrileño estaba ya entregado a sus ídolos. La desgarradora voz de Eva nos devolvió al pasado para recordar canciones de discos anteriores como «porque este mundo no lo entiendo» tras la cual gritó al público que habían venido a Madrid a poner toda la carne en el asador y tras el emocionante concierto vivido ayer, parece que el deseo de Eva fue cumplido.
Después de un solo de guitarra de Juan Aguirre, la apoteosis hizo acto de presencia entre los espectadores cuando los acordes de la banda denotaron que la siguiente canción era «Marta, Sebas, Guille y los demás», un éxito del disco anterior «Pájaros en la cabeza».
Amaral es un grupo cercano y como tal no perdieron la ocasión de aproximarse a los presentes; esto provocó la anécdota de la noche cuando Eva recibió un ramo y una postal de un fan gaditano que había pasado una odisea para estar en el concierto. Juan y Eva navegaron en el laberinto de la memoria para recordar que se cumplían diez años desde que entraron en el difícil y convulso mundo de la música y para festejarlo regalaron a los asistentes «No sé que hacer con mi vida», un clásico de su ya lejano primer disco.
Cabe destacar la vibrante escenografía que acompañó a la banda durante toda la noche; tal fue su espectacularidad que se jugó con las luces y decorados en función del estilo de las canciones llegando al momento culminante cuando cantaron «Revolución» mientras se reflejaba el título en letras azules y blancas en el escenario.
Hacia las 23:45, los zaragozanos amenazaron con irse, pero todo fue una maniobra de despiste para que Juan se quedara solo y cantara «No es sólo una canción», un single que ha descubierto la hasta ahora faceta oculta de cantante de Aguirre. Pero ahí no acababa todo porque los maños aún tenían una sorpresa preparada para sus fans; de entre bambalinas surgió un piano de cola manejado por Raúl Fernández con el que Amaral se atrevió a cantar «Esta madrugada» provocando una desbordante emoción entre el público.
Pero el final estaba cerca y Amaral se quiso despedir con «Rock&Roll». La banda decía adiós mientras se oía de fondo «Moon river». Sin duda, la emoción embargó cada minuto del ansiado concierto que los maños ofrecieron en Madrid dejando patente que sólo ellos son capaces de superarse a sí mismos gira a gira.
