POR SANTIAGO DOCAMPO
MADRID. El pasado fin de semana tuvo lugar en Casar de Cáceres el rodaje del corto «La punta del iceberg», primer trabajo de Rubén García y primera producción «cien por cien» de la Agencia Freak, que ya ofició de productora asociada en «The End», el último trabajo de Eduardo Chapero-Jackson. Este proyecto surguió en un curso de guión impartido por Michel Gaztambide («La caja 507», «Vacas»...) y ha tardado tres años en poderse materializar. «Es una historia que habla de la incapacidad de comunicación que muchas veces sufrimos los seres humanos -dice su director-, y de la consecuencia directa que esta incapacidad suele tener: la soledad ante las decisiones que tomamos en nuestras vidas y sus efectos. Todo ello a través de dos personajes que viven una cotidianeidad muy extrema.»
Un caramelo
Los protagonistas son Alberto Amarilla («Mar adentro», «El camino de los ingleses»...) y Guadalupe Lancho, que ha cosechado este año cuatro premios a la Mejor Actriz con su anterior corto «Heterosexuales y casados», de Vicente Villanueva. «Hace casi tres años recibí la llamada de Rubén -comenta la actriz-, él acababa de verme en «Reina y mendiga» -también de Villanueva- y le pareció que me ajustaba a lo que necesitaba para el personaje de Patricia... y, claro, que un director escriba un personaje pensando en ti es un «caramelo» difícil de rechazar.»
Pero tres años de gestación es un periodo largo para un corto, ¿cuál ha sido la razón? «En efecto es un periodo largo -reconoce Rubén García-. Durante este tiempo la Agencia Freak y yo hemos estado intentando sacarlo adelante hasta que lo hemos conseguido. Somos conscientes de que si lo hubiésemos logrado antes nunca habríamos llegado tan lejos, pues todo y todos hemos madurado mucho en el proceso.»
Una de las peculiaridades de «La punta del iceberg» es que puede presumir de denominación de origen: la extremeña. «En los últimos años -dice Millán Vázquez, que junto a Mónica Gallego comanda la Agencia Freak de distribución-, el sector audiovisual en Extremadura se ha ido ampliando gracias a la televisión autonómica, las ayudas de la Junta, la formación especializada, los festivales... La mayor parte del equipo es extremeño, Alberto Amarilla es de Cáceres y Guadalupe Lancho tiene raíces extremeñas... es bonito que una tierra de emigrantes, como ha sido Extremadura, ofrezca hoy oportunidades como ésta para el regreso «profesional» de muchos hijos, o nietos, de emigrantes.»
«En mi caso -comenta Alberto Amarilla- se han fundido en este trabajo dos partes muy importantes: la sensibilidad y la tierra. Además, coincidencias de la vida, Rubén estudió en el mismo colegio que yo e iba a la clase de mi hermano mayor, aunque al leer el guión aún no lo conocía. Pero me enganchó la historia y reconozco que he vivido una experiencia muy buena en este rodaje donde ha reinado un ambiente genial.»