«El arquitecto de Tombuctú» (Umbriel) es el resultado de un descubrimiento. Allí viajó por primera vez su autor, Manuel Pimentel, en 2001 y allí quedó prendado de la mezquita Djinguereiber. Su sorpresa fue mayúscula cuando halló que su creador era un granadino, Es Saheli, que además poseía una obra poética de innegable valor. Este imperdonable olvido histórico obedece, según el escritor, a que en España «tenemos una visión maniquea de la historia» que omite cualquier referencia a Al-Ándalus. Y, a su juicio, «la misma dignidad tienen los Reyes de Castilla que el Califato».
Decidido a recuperar esas raíces, ha recogido los frutos de su exhaustiva investigación en esta novela histórica con el fin de «dar a conocer este personaje fascinante», afirma el escritor. Es Saheli es un poeta afamado de Granada, pero en 1322 es expulsado, acusado de hereje y apóstata. De allí, después de un gran periplo personal, viaja a El Cairo, donde queda prendado de la arquitectura egipcia y decide cambiar la poesía por esta rama artística. Kanku Mussa, el gran emperador del reino de los negros, le encarga entonces trasladar el espíritu majestuoso de El Cairo a su territorio. El poeta granadino, en vez de copiar el estilo cariota, «crea algo nuevo, de la nada, que lleva intrínseco un mensaje muy profundo: el espíritu de la tierra», dice el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Este denominado arte sudanés «es muy simple -asegura-, pero su influencia es patente en arquitectos de la talla de Gaudí».
A pesar de que las referencias históricas están muy presentes en esta obra con el fin de dar una visión más realista de ese periodo, el autor insiste en que le interesa más la evolución del personaje («un genio universal que se lo merece», afirma Pimentel). Al escritor le gusta bucear en las pasiones humanas y en Es Saheli reconoce que encontró un auténtico filón: «Por experiencias cercanas a mí sé que todas las personas que tienen una creatividad estética alta poseen, al mismo tiempo, una gran inestabilidad. Me fascina cómo pueden pasar de rozar el cielo a bajar al infierno en un instante».
Apasionado del Sahara
Precisamente, ése es el motivo por el cual ha escogido la novela histórica, un género que le ha permitido como ningún otro intuir el alma de Es Saheli y plasmar sus impresiones. Por ello asevera que en «El arquitecto de Tombuctú» no se ha limitado al trabajo de investigación: «Las cosas hay que vivirlas y no me he quedado sólo en los datos históricos». De hecho, en ella ha volcado también sus experiencias como viajero. Gran apasionado del Sahara («de él dicen que Alá quitó todo lo superfluo para pasear tranquilo», comenta el ex ministro), viajó hasta su corazón, Tombuctú, influenciado por el descubrimiento en la ciudad de una biblioteca andalusí de la que ABC se hizo eco en su día. En el trayecto encontró un tesoro de nuestra historia que ahora rescata con esta novela.

