ANA MARTÍNEZ
SANTIAGO. Las más de dos mil personas que el pasado domingo 19 de octubre se manifestaron en La Coruña se resisten a que sus hijos estén condenados a recibir educación solamente en gallego, arrinconando a la lengua de todos los españoles, en un proceso que, de no corregirse a tiempo, desembocará en la pérdida irremediable de oportunidades en el terreno laboral o en la función pública, y en un deficitario conocimiento del castellano por parte de sus víctimas.
La Mesa por la Libertad Lingüística, promotora de la primera macroprotesta celebrada en Galicia contra la obsesión identitaria pregonada desde la Xunta y a favor del bilingüismo, está satisfecha del éxito de la convocatoria. Su presidente, José María Martín, confiesa que «somos muchos los que pensamos igual y eso nos da muchísima fuerza, y bien es sabido que la necesitamos; ojalá no nos tuviésemos que volver a reunir por este tema, pero no nos queda otra salida, que no sea seguir peleando», manifiesta con resignación.
- Han superado sus expectativas y es difícil en una tarde que fue soledada y con fútbol en Rizor.
- Sí. La verdad es que fue una experiencia muy satisfactoria. En la primera y segunda convocatoria, nos encontramos con vivencias desagradables, por la presencia de radicales nacionalistas y sus comportamientos. Esta vez el día estaba estupendo, la gente alegre y no hubo tensiones. Sí llegaron algunos exaltados ataviados con banderas de España, toros de Osborne, y escudos de la época preconstitucional, pero las Fuerzas de Seguridad, muy profesionales, cortaron todo de raíz.
- Se pegaron carteles en las calles mofándose de la concentración.
- Yo dejé el coche en María Pita y fui andando por la Calle Real, y en Riego de Agua sí vi estos carteles burlándose de la manifestación. Fui arrancando uno por uno; tanto yo, como otras personas, entre ellas el historiador Fernando García de Cortázar. Nos cruzamos con gente que los pegaba. El tintado y el papel eran de buena calidad, lo que demuestra que tienen mucho dinero. En los letreros usaron nuestro logo y también el del Foro de Ermua para mofarse.
- ¿Notan alguna reacción tras la movilización?
- Empieza a haber algún cambio, o eso creemos. Si no defendemos nuestro derecho constitucional a poder usar este idioma oficial y no salimos a la calle a dar la cara contra la imposición practicada sería nuestra perdición. Aún estamos en un estadio en el que la imposición («esa catequesis forzosa de la totalidad de la población infantil») se puede parar.
- Siempre recalcan que son independientes y no quieren que se les relacione con ningún partido político.
- Nuestro manifiesto lo demuestra, somos críticos con todos los grupos. Y no sólo con ellos, también con determinados medios de comunicación, porque hemos experimentado una negación en los locales (en algunos casi nos han caricaturizado) y una amplia y buena cobertura en los nacionales.
- En la marcha se escucharon eslóganes que no eran los de sus pancartas.
- Sí, algunos como «gallego igual a fracaso escolar»; eran gritos espontáneos, con los que no nos sentimos representados. Nuestros lemas eran «contra la imposición, movilización»; «no a la normalización, ya somos normales», y apelaciones a no vivir en gallego o en castellano, sino en libertad, que es lo que defendemos.
- ¿Están previstos más actos?
- Una manifestación conjunta con asociaciones de otras comunidades en Madrid, más adelante. En la comunidad gallega no tenemos programadas de momento más movilizaciones; no podemos mandar a la gente a la calle todos los días, pero sí seguimos trabajando.
