POR M. ROSO
CÓRDOBA. El pasado miércoles, doscientos estudiantes se manifestaron ante la Delegación de Educación para expresar su rechazo al plan de Bolonia, o lo que es lo mismo, a la adaptación de la universidad española al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). De esos doscientos apenas 40 eran alumnos de la Universidad de Córdoba y el resto estudiantes de varios institutos de Secundaria de la capital.
Este dato puede dar cuenta de cómo los universitarios están viviendo el proceso de Bolonia. «Como no nos va a pillar, nos preocupa poco», ejemplifica Elena Aguirre, miembro del Consejo de Estudiantes (CEU) de Agrónomos.
Entre los estudiantes se pueden distinguir tres actitudes: los que están totalmente en contra de Bolonia, los que saben en qué consiste el plan y cuestionan algunos de sus planteamientos y, por último, el grupo más numeroso compuesto por aquellos que o no saben qué es, o pasan del tema. «Lo que es seguro que no encontrarás a nadie que esté completamente a favor. Es más, creo que la mayoría piensa que es mejor quedarnos con lo que ya conocemos. Ya sabes, más vale malo conocido...», añade Elena.
ABC aprovechó la concentración de alumnos en las jornadas organizadas por el Consejo de Estudiantes de la Universidad de Córdoba la semana pasada para sondear su opinión sobre el proyecto que va a cambiar radicalmente el concepto de enseñanza universitaria en el plazo de dos años.
Al ser cuestionados sobre el tema, la mayoría miraba hacia otro lado, soltaba una risa nerviosa o ponía los ojos en blanco. «No tengo ni idea. He oído cosas sobre Bolonia, pero no sé de qué va», respondía Julia Martínez, alumna de cuarto de Veterinaria. «Yo sólo sé que van a cambiar todas las carreras», apunta Adrián Soriano, alumno de Magisterio de Lengua Extranjera.
Elena Aguirre justifica estas reacciones por la poca información que llega al alumnado. «Se sabe que las cosas van a cambiar, pero no hay una respuesta clara sobre qué pasará», afirma Alejandro Suárez, presidente saliente del CEU de Enfermería. Desde la Facultad de Derecho, Rafael Pintor advierte de que a esta falta de información se une la desinformación que generan algunos grupos contrarios a Bolonia. «La falta de respuestas está favoreciendo que los mensajes negativos calen entre los estudiantes. Por ejemplo, la gente cree que les van a quitar las becas. Y eso no es verdad», afirma.
Gema Palma, alumna de Educación Especial, confirma esta tendencia: «En la facultad nadie nos informa. Si quieres saber algo, lo tienes que buscar por tu cuenta y la mayoría de los datos que encuentras son muy subjetivos». Desde la Universidad de Córdoba son conscientes de lo «perdidos» que están los alumnos respecto a Bolonia. En una entrevista concedida a principios de curso, el rector José Manuel Roldán Nogueras expresó la necesidad de dar una mayor difusión al EEES y apuntó que el Ministerio de Ciencia e Innovación está considerando hacer una campaña para acabar con las falsas ideas de privatización de la universidad o eliminación de las becas.
Cambio de chip
Pero, ¿qué es Bolonia?. En líneas generales, el Espacio Europeo de Educación Superior unifica los criterios de grado y los planes de estudios de los países europeos con el objetivo de facilitar el intercambio de titulados y también de profesionales. «La idea es estupenda tal y como está plasmada en los libros», comentaba la presidenta del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Córdoba, María José Romero, en una entrevista concedida a ABC hace unos días. «A mí me preocupa la idea de llevarlo a la práctica. Me da mucho miedo porque hay que modificar las mentalidades, cambiar el chip».
En este sentido, una de las grandes novedades de Bolonia es la revisión de la metodología de enseñanza. Ahora mismo, un crédito equivale a 10 horas de clase. En el nuevo sistema un crédito europeo equivaldrá a entre 25 y 30 horas de trabajo del alumno, en las que se incluyen tanto la asistencia a clase como la labor individual de estudio y los trabajos en grupo. «Será un gran cambio. El alumno tendrá que trabajar desde el primer día y no como ahora, que sólo estudian durante el mes que precede a los exámenes», explica la vicerrectora de Espacio Europeo y Estudios de Grado, Julia Angulo.
Para los estudiantes, esto no será un problema. Ignacio López, del CEU de Veterinaria cree que el cambio será peor para los profesores. «Si a los alumnos les dicen que tienen que trabajar de una manera determinada desde el primer día, lo harán. Sin embargo, los profesores llevan mucho tiempo acostumbrados al sistema actual».
Alejandro Suárez opina que este cambio es necesario para el futuro de la Universidad y está a favor de Bolonia en este sentido. Sin embargo, considera que hará falta más dinero para estudiar: «Además, el planteamiento es incompatible para quien tiene que trabajar a la vez que estudia. Creo que al final Bolonia va a reducir el número de gente que accede a la Universidad y favorecerá la matrícula en la Formación Profesional», asegura.
Pasamos así al problema que más preocupa a los estudiantes informados sobre el EEES: el dinero. Los alumnos consultados repiten los mismos conceptos: privatización, eliminación de las becas, ayudas-préstamo e hipotecas.
Sobre la «privatización»
Laura, alumna de Magisterio de Educación Musical, resume la idea más extendida entre el alumnado: «Bolonia implica la privatización de la enseñanza pública. Los créditos europeos encarecerán la matrícula y además vamos a tener pagar por las horas que estudiamos en casa. El sistema será similar al americano, por lo que todos terminan la carrera endeudados. Y esto dificultará el acceso a la Universidad de las familias humildes».
Hay quienes creen que esto es una exageración. Es el caso de Marta, alumna de la Escuela Politécnica de Belmez: «El otro día unos amigos hicieron un acto en el que enterraron la universidad pública, pero yo no me creo que vayan a privatizar la universidad».
Cuestión aparte son los másters y los cursos de especialización. Mari Luna Moreno, alumna de segundo de Educación Especial, explica a sus compañeras que para especializarse y poder trabajar habrá que hacer un máster.
En medio de este mar de dudas estudiantil, la UCO apura el recorrido hacia el Espacio Europeo de Educación Superior. En el curso 2010-2011, todas las titulaciones tendrán que estar adaptadas a Bolonia. El año que viene el centro cordobés quiere poner en marcha los primeros nuevos grados en las carreras de Medicina, Enfermería y Veterinaria, entre otras.
