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Fundido en blanco y negro
Actualizado Jueves, 23-10-08 a las 08:47
Quienes pensaban que en el mundo de la pasarela estaba ya todo inventado se equivocaban de pleno. El chocolate y el diseño se unieron ayer en un original y divertido desfile para ver y, sobre todo, paladear, en el que las modelos lucieron prendas hechas íntegramente de chocolate,
La top model Eugenia Silva -convertida en auténtica diosa de chocolate- fue una de las pocas afortunadas que pudieron lucir las dulces creaciones de Iván Martínez e Inés Aguilar, diseñadores de La Casita de Wendy, magníficamente recreadas en chocolate por Paco Torreblanca y su hijo Jacob, autores del postre de la boda de los Príncipes de Asturias.
Un laborioso trabajo -casi una semana se tarda en elaborar un diseño- en el que el pastelero de Elda centra la mayor dificultad en «adaptar el chocolate a ciertos materiales», y por supuesto en el proceso de fijación a la tela, efecto que se ha conseguido «con una mezcla de glucosa y chocolate, a modo de pegamento». Todo un reto para este artesano profesional, formado en París, que marcó un hito en la gastronomía al cambiar la mantequilla de los chocolates por aceite de oliva y que a lo largo de toda su carrera no ha dejado de innovar e inventar fórmulas revolucionarias. Ahora con esta dulce iniciativa ha conseguido hacer realidad el sueño de los más golosos.
Como no podía ser de otra manera, los modistas se han inspirado en la naturaleza y en la gastronomía para elaborar los originales e imaginativos patrones que ayer presentaron en The Chivas Studio -un antiguo almacén de alfombras, próximo a la emblemática Plaza Mayor de Madrid-. Un evento que se realiza por primera vez en nuestro país y que ya es todo una acontecimiento en ciudades como Nueva York, París o Tokio.
Tanto la ropa como los complementos han sido realizados completamente a mano en chocolate blanco y negro. Un resultado espectacular, pero no exento de dificultad, y ya no sólo por lo complicado de llevar, sino también porque las originales prendas, que deben mantenerse a una temperatura de 19 grados -sobre 20, el chocolate se funde-, se tienen que colocar una a una directamente sobre el cuerpo de las modelos. «Ha sido un reto trabajar con un material como el chocolate, hemos pasado por momentos a veces dulces, a veces amargos, como el propio chocolate. Pero al final, ha sido una delicia». De esta manera tan gráfica definía Inés Aguilar, diseñadora de la firma, su trabajo, cuyo resultado final se pudo ver sobre la pasarela.
Tentadoras propuestas
Prendas con grandes volúmenes, inspiradas en los pasteles más tentadores, se alternaron con otras más sobrias, realizadas con auténticos bombones, elaborados con los cacaos más diversos. Enormes tabletas de chocolate convertidas en sofisticados vestidos que se fijan a las siluetas con cintas. Sin duda alguna, un espectacular conjunto de tentadoras bombas de exquisitez para disfrutar con la mirada, pero, sobre todo, con el paladar.
El show ya prometía desde que la primera modelo, enfundada en su traje de chocolate, pisara la pasarela, pero su final, aunque esperado, resultó ser el plato fuerte de la velada, ya que, tras el desfile, el público pudo degustar los sabrosos diseños y disfrutar del perfecto maridaje entre el chocolate y el whisky Chivas.
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