Domingo, 19-10-08
POR TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN
MADRID. Dos seguidores del Madrid quisieron colarse en el Calderón entre el tumulto de los trescientos radicales que subían al segundo anfiteatro del fondo norte. La Policía tenía todo atado y bien atado -mensaje para «monsieur» Platini- y los dos polizontes no penetraron. Fue uno de los pocos sucesos que rompieron la normalidad. No se produjo ni un atisbo de xenofobia. Ni un conato de racismo. Ni una calavera encubierta en una cara de payaso. Ni un texto de violencia. Las aficiones protagonizaron el derbi más tranquilo del siglo. Se sabían vigiladas por la «gendarmerie» de la UEFA y no quisieron echar carnaza a «Papá» Diouf, el Dios del Olympique, y a su amigo Platini.
Ramón Calderón se perdió
Tras la entrada de los ultras visitantes a sus localidades, la mayor preocupación la provocó Ramón Calderón. Llegó al palco pocos segundos antes del encuentro, porque ni su chófer ni él sabían cómo superar la nueva M-30 de Ruiz-Gallardón. Después de dar más vueltas que Aguirre a su alineación, el presidente del Real Madrid pudo llegar a tiempo para presenciar el gol de Van Nistelrooy.
La mayor violencia presente en los graderíos fue verbal y se centró en las expulsiones. La cartulina roja a Perea permitió que triunfara el tema «así, así, así gana el Madrid» y se mentara a la madre del árbitro. Pero esto, «monsieur» Platini, ya va en el sueldo. No es xenofobia sexual.
La roja a Van Nistelrooy también generó gestos nada deportivos hacia el holandés, nunca racistas. Nada, no hubo chicha donde William Gaillard, el portavoz de UEFA, pudiera pinchar.
El cambio de Raúl también hizo reaccionar a los locales, que durante todo el partido le dedicaron su apoyo a «¡Luis Aragonés!». Esperemos que la UEFA no se equivoque otra vez y considere esos gritos en favor del antiguo seleccionador como un mensaje velado por el famoso caso Henry. El 0-1 nunca resignó a los incondicionales de Agüero. Era elocuente el cuidado que demostraron los forofos del Atlético en eludir a Platini. No hubo gritos organizados en su contra, ni canciones dedicadas al Marsella o a su Pape presidencial.




